Ayer fue otro día difícil para el oro. El metal podría poner a prueba el soporte de los 1.600 $/onza, según lo que se oiga de los gobiernos antes de la reunión del G20 de este fin de semana en Moscú.
El problema a corto plazo para los alcistas del oro persiste: la flexibilización cuantitativa de los bancos centrales ha logrado temporalmente animar los mercados y tiene a los alcistas de la renta variable de fiesta como en 1999. El oro podría cerrar la semana en su nivel más bajo desde agosto, y los analistas gráficos siguen de cerca las medias móviles de 50 y 200 días (1.670 $ y 1.665 $ respectivamente) en busca de pistas sobre la próxima dirección del precio.
John Butler, de Amphora Commodities, ofrece un buen análisis de lo que ocurre esta semana en las guerras de divisas. Señala que las divisiones en el G7 sobre la cuestión del yen no auguran nada bueno para un consenso en el G20, con más países implicados y, por tanto, más intereses en juego. También apunta, algo que los medios han comentado poco, que los chinos parecen haber dejado de permitir que el yuan se aprecie frente al dólar desde noviembre. Por ello, conviene vigilar el CNYUSD en los próximos meses en busca de indicios de que Pekín vuelve a aplicar una "paridad blanda" frente al dólar. Si fuera así, y siempre que el Índice del Dólar se mantenga firme, sería racional esperar que la Fed intensifique (de nuevo) sus medidas de flexibilización cuantitativa.
En otras noticias, los bancos centrales compraron el año pasado más oro que en ningún otro año desde 1964. Eso sí, recuerda quiénes son los compradores: los países en desarrollo. En particular, la demanda asiática de oro es clave.
Probablemente el 75 % de la "joyería" que se cita aquí se mantiene por motivos monetarios. Los indios y otros asiáticos prefieren transformar sus ahorros en joyas, mientras que en Occidente preferimos transformar el oro en monedas y lingotes. El oro monetario (ya lo posean particulares o bancos centrales, y ya sea en monedas, lingotes o joyas de alto quilataje) representa una parte mucho mayor del oro total sobre la superficie de lo que sugieren las cifras oficiales.