¿Es este el final del mercado alcista del oro?

El sombrío panorama que pintan los titulares recientes y la cansina repetición de que el oro "ha entrado en un mercado bajista" parecen estar pasando factura a los inversores en oro, cuya confianza da la impresión de tocar fondo.

Como de costumbre, el oro tiene pocos amigos en el mundo de la inversión y en los medios generalistas: cuando el precio sube, apenas se habla de ello, mientras que no faltan titulares sobre el oro cuando el precio baja. Los inversores con experiencia saben que no conviene invertir, ni siquiera operar, en función del tiempo de pantalla en televisión. De hecho, una buena regla contraria es hacer justo lo opuesto de lo que dicen los titulares y los presentadores, al menos si quieres comprar barato y vender caro.

Si queremos mantener la cabeza fría cuando todos a nuestro alrededor pierden la suya, necesitamos hechos: hechos objetivos, fríos y contundentes sobre los fundamentos del mercado del oro en los que basar nuestra valoración de forma racional. También necesitamos perspectiva.

La primera pregunta que debe hacerse cualquier ahorrador en oro que haya ido acumulando el metal precioso con paciencia mientras estaba infravalorado es: ¿cuál es el valor justo del oro? La segunda debe ser: ¿en qué fase del mercado alcista estamos?

Lo que se busca es acumular activos infravalorados y venderlos cuando se sobrevaloran. Todos los mercados alcistas acaban en burbujas y, en un determinado momento, cuando esté sobrevalorado, tendrá sentido vender (o gastar) tu oro. Para saber cuándo hacerlo y a qué precio, es absolutamente necesario conocer la respuesta a las preguntas anteriores.

James Turk se ha esforzado por responder a la primera pregunta con su Gold Money Index, que ofrece una medida contrastada con el tiempo del valor justo del oro.

En realidad, la cuestión de en qué punto estamos del actual mercado alcista no es tan difícil de responder si miramos más allá de los titulares y nos fijamos en las cifras. Por ejemplo, esta noticia de Bloomberg da mucha importancia a las posiciones de varios grandes inversores en ETP de oro y a su reciente reducción. Da la impresión de que los inversores se lanzaban en masa, como suele ocurrir en una burbuja, y ahora salen corriendo como en un típico desplome posterior a una burbuja. Sin embargo, esa impresión resulta ridícula en cuanto miramos las cifras.

Tomemos dos ejemplos conocidos del artículo: Soros Fund Management LLC sigue teniendo 530.900 acciones de GLD (SPDR Gold Trust). ¡Suena a mucho! ¡Son más de 70 millones de dólares a precios actuales! Sin embargo, la impresión se desvanece cuando comprobamos que Soros Fund Management LLC gestiona más de 6.000 millones de dólares en activos y que las inversiones totales de George Soros se estiman en 20.000 millones de dólares. Es decir, esta "enorme apuesta por el oro" representa menos del 1,2 % de los activos que Soros tenía en uno solo de sus vehículos de inversión.

Otro ejemplo muy relevante, por ser el mayor gestor de dinero del mundo, es BlackRock, que según Bloomberg posee 4,1 millones de acciones, unos 550 millones de dólares en oro (de papel). Teniendo en cuenta que BlackRock gestiona más de 3,7 billones de dólares, esa suma principesca resulta ser inferior al 0,015 % de sus inversiones.

En otras palabras, como hemos dicho repetidamente, la participación de los inversores institucionales (por no hablar del público general) en el mercado del oro es mínima e indica que estamos en las primeras fases de un mercado alcista.

Las correcciones son inevitables y normales en los mercados alcistas; de hecho, una corrección del 30 % desde los máximos anteriores es una parte normal de la consolidación y de la formación de una base, que suele preceder a nuevos máximos. Si piensas que este mercado alcista del oro ha sido una montaña rusa, echa un vistazo a los gráficos de los años setenta y ochenta. Las grandes correcciones de 1976 y 1978 resultan especialmente reveladoras.

Los acumuladores pacientes deberían aprovechar la oportunidad de comprar unas onzas más por la misma cantidad de dólares. Mientras los bancos centrales sigan imprimiéndolos de forma indiscriminada, el mercado alcista del oro tiene mucho recorrido por delante.

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