La fortaleza del euro sigue asombrando, sobre todo dada la ausencia absoluta de cambios fundamentales o de voluntad política para resolver los problemas de fondo de insolvencia, exceso de deuda y déficits crónicos en muchos países de la zona euro, y desde luego no solo en los de la periferia.

El EURUSD se acerca ya a 1,36 $, un máximo de 12 meses y un nivel que no se veía desde antes del rescate de la banca española. El EURJPY se dirige a los 130 yenes, tras haber tocado los 95 el verano pasado: un movimiento enorme; basta con preguntar a los fabricantes alemanes de coches cuántos vehículos de lujo esperan vender en Japón este año con un sobreprecio del 40 %. El precio del oro en euros también se ha alejado de sus máximos históricos de casi 1.380 € por onza troy y ronda ahora los 1.220 €.
Hay una razón para esta fortaleza relativa, y "relativa" es aquí la palabra clave. La nueva actitud de Japón bajo Shinzo Abe, el de la "inflación a toda costa", significa que la enorme burbuja de bonos del país podría estallar más pronto que tarde. Si a eso le sumamos a EE. UU. con Ben Bernanke, "el del helicóptero", y un Congreso que ha votado suspender "temporalmente" el techo de deuda, debería ser evidente que vivimos en el reino de la economía derrochadora, insolvente y sencillamente descabellada; y el BCE de Mario Draghi es ahora mismo el menos irresponsable del grupo. Eso sí, hay que reconocer que el listón no está muy alto.
Aun así, advertiría a todo el mundo de que no se muestre demasiado optimista sobre el futuro de la zona euro. Si hay una característica que define las guerras de divisas, es la volatilidad, ya que los fundamentales pasan a un segundo plano frente a las decisiones políticas.
El Bundesbank alemán ha decidido, con mucha prudencia y tal como advertimos hace tiempo, acercar su oro a casa (si todavía es suyo y no pertenece a varios propietarios). Saben que la actual esperanza en el euro podría no durar y que sus colegas de otros bancos centrales ya no están tan interesados en la cooperación como en devaluaciones competitivas, de suma cero y mutuamente destructivas. El oro que tienes en tu poder no es la deuda de nadie ni la promesa de nadie.