Los mercados bursátiles estadounidenses parecen maduros para una corrección significativa, o incluso para un mercado bajista severo, con unos rendimientos de los bonos que difícilmente bajarán mucho antes de volver a subir. Si es así, ¿cómo se desarrollará la situación para el oro?
El recorte de 50 puntos básicos de la Fed en su tipo de interés de referencia fue mayor de lo esperado, salvo por los optimistas alcistas de la renta variable. Pero, siendo realistas, significa que, a falta de datos estadísticos sólidos que indiquen que la economía estadounidense entra en una recesión, es improbable que haya nuevos recortes significativos en un futuro previsible. Además, hay señales de que los rendimientos del Tesoro estadounidense a lo largo de la curva difícilmente caerán mucho desde sus mínimos recientes e incluso podrían estar empezando a subir. Esto sería coherente con una crisis de financiación creciente, que hasta ahora no ha puesto a prueba la demanda de vencimientos más largos, salvo la de los fondos de pensiones estadounidenses.
En consecuencia, el perfil de la deuda del Gobierno estadounidense se ha ido acortando. No es casualidad que el Tesoro haya estado pagando tipos más altos al emitir letras del Tesoro de hasta un año de vencimiento. El recorte de los tipos de la Fed reduce los tipos de descuento de las letras, y quizá ese era uno de los objetivos. Pero confirma que no aprovechar para la financiación los vencimientos de menor rendimiento situados a lo largo de la curva los vuelve artificiales, suprimidos temporalmente por una oferta mínima de financiación mediante deuda. Sean cuales sean sus perspectivas a corto plazo, deberían ser más altos.
El mayor mito de los mercados es que la inflación está dejando de ser un problema y que, por lo tanto, los tipos de interés seguirán bajando. Esta creencia se alimenta de una experiencia relativamente reciente, en la que los tipos suprimidos persistieron durante un largo periodo aparentemente sin consecuencias inflacionistas. Además, los alcistas del mercado de bonos se aferran a cada dato estadístico para interpretar que existe riesgo de recesión a menos que se bajen los tipos.
Sin embargo, al recortar el tipo de los fondos federales en un 0,5 %, la Fed ha señalado que ha relegado la prioridad de la inflación, incluso abandonándola en favor de sostener la actividad económica y evitar que la burbuja bursátil se desinfle. La respuesta de los mercados fue inmediata: el oro, el petróleo, el cobre y muchas otras materias primas se dispararon. El gráfico siguiente, de Finviz.com, muestra cuánto han subido las materias primas, cotizadas en dólares, solo en la última semana. Cuando casi todo el conjunto de las materias primas pasa a precios más altos en dólares, una lectura correcta es que el poder adquisitivo del dólar sobre las materias primas ha disminuido.

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