Triste Chipre

Puro robo. Así describen muchos las noticias del fin de semana desde Chipre, donde se han congelado las cuentas de los depositantes de los bancos, con un gravamen especial del 9,9 % sobre los depósitos superiores a 100.000 € y del 6,7 % sobre los importes inferiores.

Los intereses también tributarán entre un 20 % y un 25 %, y el FMI y la UE obligan al país a subir su tipo del impuesto de sociedades, que es del 10 %. Estas medidas buscan recaudar 5.800 millones de € como contribución a un rescate de 10.000 millones de € para el Gobierno chipriota.

Una vez más, se rescata a los bancos y al Gobierno a costa del ciudadano de a pie. Si prestaste dinero a los bancos quebrados de Chipre (en lugar de depositarlo en ellos), se te devolverá a 100 céntimos por euro. Del mismo modo, si prestaste dinero al Gobierno chipriota insolvente, se te devolverá a 100 céntimos por euro.

Los bancos de la isla están cerrados, mientras que la votación en el parlamento para ratificar esta medida se ha aplazado hasta mañana. Puede ser un pobre consuelo para los chipriotas, pero este gravamen es relativamente moderado en comparación con la exigencia inicial de Alemania y del FMI: una increíble quita del 40 %.

Como en el caso de MF Global (solo que más aún, dada la naturaleza flagrante de este acto), esto deja muy claro que los ahorradores e inversores corrientes tienen mucho que temer de banqueros y políticos desesperados. ¿Alguien se siente tranquilo depositando grandes cantidades en bancos griegos, españoles o italianos? Sobre todo porque, según The New York Times, Jeroen Dijsselbloem, presidente del grupo correspondiente de ministros de la eurozona, se negó el sábado a descartar impuestos sobre los depositantes en países distintos de Chipre. Aunque (¡por supuesto!) dijo que esa medida «no se está considerando actualmente».

Nunca se insistirá lo bastante: la crisis financiera está lejos de haber terminado. Los ahorradores llevan una diana enorme a la espalda y reciben ataques por todos los flancos, ya sea por la determinación de los gobiernos de confiscar su riqueza mediante la inflación (como en EE. UU., el Reino Unido y Japón) o mediante la confiscación directa, como en Chipre. Este último método tiene al menos la virtud de ser más honesto, aunque es mucho más probable que provoque una reacción violenta.

Todo ello subraya la necesidad de guardar parte de tu patrimonio fuera del sistema bancario. No te quedes sentado como una oveja a la espera de que te esquilen unos bancos rapaces y un gobierno todopoderoso.

Actúa ya, antes de que sea demasiado tarde.

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