Durante los últimos cinco años, los mercados financieros mundiales se han convertido en rehenes de la Reserva Federal. La fijación de precios ya tiene poco que ver con los fundamentos y el flujo de caja, y se ha convertido en un juego de adivinanzas sobre lo que hará la Fed a continuación. Últimamente el debate gira en torno a cuándo o si la Fed abandonará sus políticas de QE o, por usar la palabra de moda, "reducirá" sus compras.
Casi cada vez que se publican las actas de la Fed y uno de sus gobernadores comenta la posibilidad de poner fin al QE, se produce una venta masiva de metales preciosos. La mayor parte del público inversor parece convencida de que la Fed podría abandonar realmente sus políticas acomodaticias. Sin embargo, hay algunas razones concretas por las que una salida de la Fed se volvió prácticamente imposible hace mucho tiempo.
Siempre que la Fed habla de cuándo empezará a subir los tipos de interés, la fecha suele estar como mínimo a dos años vista. A medida que se acerca, la Fed simplemente la aplaza, con la esperanza de que con el tiempo todo "se arregle" y pueda cumplir de verdad lo que dice sobre las subidas de tipos. Pero conviene recordar que es la misma Fed que no fue capaz de ver la crisis hipotecaria mucho después de que empezara, y que ha sobrestimado continuamente la fortaleza de la actual recuperación, mediocre. Dados estos hechos, ¿por qué confiar mucho, o siquiera algo, en su capacidad de predicción sobre este asunto?
Algunos gobernadores piden ahora incluso acelerar el ritmo de emisión de dinero para evitar una deflación latente. Sin embargo, de algún modo el mercado debe esperar que la Fed pueda determinar con precisión que en 2015 todo funcionará perfectamente.
Hay algunos problemas más con el hipotético plan de salida de la Fed. Incluso suponiendo una fuerte recuperación económica (algo que no ocurrirá con la política actual de Washington), hay otra pregunta que Bernanke aún no ha respondido, probablemente porque no tiene respuesta. ¿Cómo planea la Fed deshacer su cartera al mismo tiempo que suben los tipos de interés?
Los bonos del Tesoro e hipotecarios que ha comprado la Fed son activos sensibles a los tipos de interés, cuyo valor se mueve en sentido inverso a las variaciones de estos. Esto significa que, a medida que suban los tipos, el valor de los bonos de la Fed bajará. ¿Cómo va a cubrir la Fed estas pérdidas sin quedar insolvente y, con ello, socavar quizá de forma fatal la confianza del mercado en ella misma y, por extensión, en su pasivo: el dólar?
Eso suponiendo que la Fed pudiera siquiera encontrar un comprador. Recuerda que nadie sabe con certeza cuáles son las ofertas reales del mercado por estos activos, porque la Fed ha distorsionado el mercado. Cuando Bear Stearns se derrumbaba, ninguno de los demás bancos quiso tocar su balance hasta que la Fed garantizó los primeros 28.000 millones de dólares de deuda. Desde entonces, la Fed ha sido la principal compradora de estos activos, lo que significa que, si deja de comprarlos, el mercado tendrá por fuerza que caer.
Si la Fed dejara de comprar los bonos, es difícil imaginar un escenario en el que el mercado hipotecario no se hundiera. Incluso con toda la intervención de la Fed y del Gobierno, el mercado hipotecario sigue en dificultades, y resulta francamente aterrador imaginar cómo sería si la Fed dejara de imprimir ese apoyo. Con un desempleo en EE. UU. en torno al 23 % (la cifra que resulta al incluir a quienes han dejado de buscar trabajo), es un misterio quién asumiría la demanda que hoy aporta la Fed. Lo mismo ocurre con el mercado del Tesoro: si la Fed deja de comprar esos bonos, ¿quién lo hará?
Estas son algunas de las preguntas que la Fed no responde. Es difícil imaginar que tengan una respuesta, y mucho más fácil imaginar que seguirán comprando bonos hasta que la moneda simplemente se hunda. Hacer otra cosa supondría aceptar por fin la reestructuración necesaria de la economía, que exigiría sacrificios importantes a corto plazo. Y sigue sin haber nada que indique que ninguno de los responsables de la Fed, la Casa Blanca o el Congreso esté dispuesto a permitir que eso ocurra.
Así que la próxima vez que los mercados de metales caigan en respuesta a algún comentario sobre que la Fed va a dejar de comprar bonos, puedes verlo como una oportunidad para comprar metal a un precio más bajo.