Shakespeare y las finanzas

Shakespeare nos dice: «Ni prestatario ni prestamista seas». ¿Es un buen consejo?

Como tantas cosas en la vida, la respuesta es: depende.

Las personas somos distintas, y lo que es adecuado para una puede no serlo para otra. Además, las circunstancias de cada uno son diferentes, lo que puede exigir decisiones distintas que den lugar a una infinidad de resultados.

Piensa también en lo que le ha ocurrido al dinero en los cuatro siglos transcurridos desde que Shakespeare escribió esas inmortales palabras. El Bardo vivió en una época de dinero sólido, en la que el comercio se hacía con monedas de oro y plata. Pero el dinero sólido llegó a su fin en Gran Bretaña y prácticamente en el resto del mundo con el estallido de la guerra en 1914, aunque los últimos vestigios sobrevivieron hasta 1971.

Hoy vivimos en un mundo de moneda fiduciaria, en el que circulan sucedáneos del dinero llamados dólares, libras, euros y yenes, en lugar del dinero propiamente dicho. Entonces, ¿qué diría hoy Shakespeare?

Es una pregunta interesante. Por desgracia, el Bardo no está aquí para responderla. Pero te cuento cómo lo veo yo.

Veamos primero los préstamos. El tipo de interés que se puede obtener con una cuenta de ahorro u otro depósito bancario es casi nulo. Aunque el Banco de Inglaterra y otros bancos centrales hablan de subir los tipos, y la Reserva Federal los ha subido ligeramente hace poco, la política de los bancos centrales de todo el mundo busca mantener los tipos de interés bajos.

Y lo que es más importante, los tipos de interés de los depósitos bancarios suelen ser inferiores al creciente coste de la vida. Esto significa que el dinero depositado en un banco pierde más poder adquisitivo por la inflación del que gana con los intereses que genera el depósito. En la práctica, es un impuesto sobre tu patrimonio, es decir, sobre tu poder adquisitivo. Así, el consejo de Shakespeare podría aplicarse a hacer depósitos bancarios, pero pedir prestado es una cuestión más delicada.

Pedir dinero prestado siempre es un arma de doble filo. Endeudarse conlleva siempre riesgos, pero también puede tener ventajas.

Por ejemplo, a menudo tiene sentido contratar una hipoteca para comprar una vivienda, dado que tener un refugio es una necesidad humana básica. Pero incluso en este caso hay un riesgo. Si las cuotas de la hipoteca no se pagan en los plazos previstos, se corre el riesgo de perder la casa, e incluso el capital acumulado en ella.

Endeudarse, sea cual sea el motivo, exige mucha reflexión, pero prestar también, porque igualmente tiene riesgos. Estas realidades plantean una pregunta importante que pone a prueba la advertencia de Shakespeare: ¿se debe pedir o prestar dinero en el mundo actual de las monedas fiduciarias?

Para ayudar a responder a esta pregunta, he creado Lend & Borrow Trust Company Limited («LBT») y me complace decir que Goldmoney es uno de sus inversores. De hecho, creo que son los clientes de Goldmoney quienes comprenderán el potencial que ofrece LBT, tal como explico en las siguientes preguntas frecuentes.

¿Qué es LBT?

LBT es una plataforma P2P en línea donde prestamistas y prestatarios interactúan para prestar y pedir prestadas libras esterlinas, dólares canadienses, euros, dólares estadounidenses y francos suizos. LBT es única porque es la primera plataforma P2P en la que todos los préstamos están garantizados por el oro y la plata de calidad de inversión del prestatario.

¿Qué ofrece LBT a los prestamistas?

LBT ofrece una alternativa a los depósitos bancarios. Permite a los prestamistas obtener intereses fuera del sistema bancario con cinco de las principales divisas nacionales. A través de las subastas en línea de LBT, los prestamistas:

¿Qué ofrece LBT a los prestatarios?

LBT permite a los prestatarios monetizar sus metales preciosos. A través de las subastas en línea de LBT, los prestatarios:

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