Los metales preciosos y las materias primas disfrutaron ayer de otra jornada al alza, con ganancias constantes pero sin grandes alardes.
Las bolsas mundiales alcanzan niveles que no se veían desde hace cuatro años y medio, a medida que crece la confianza de los inversores. Las ventas de monedas Silver Eagle en Estados Unidos se han disparado este mes hasta un máximo histórico.

(Gráfico cortesía de ZeroHedge)
En este momento estamos atrapados en una especie de tierra de nadie en lo que respecta a la economía. Por un lado, las bolsas rugen y marcan nuevos máximos casi a diario, y los expertos de la televisión financiera hablan de las perspectivas de nuevos mercados alcistas en la renta variable en general. Por otro lado, sin embargo, la confianza del consumidor estadounidense cayó este mes a su nivel más bajo desde noviembre de 2011, a lo que se suman novedades preocupantes en el debate sobre el techo de la deuda: James Turk señala en su última entrevista en King World News que la Cámara de Representantes acaba de votar a favor de «suspender temporalmente» el techo de la deuda hasta el 19 de mayo. En la práctica, y suponiendo que el presidente y el Senado acepten la propuesta de la Cámara, algo muy probable, esto da al Gobierno estadounidense un cheque en blanco para gastar todo lo que quiera desde ahora hasta el 19 de mayo. Y pasada esa fecha, ¿alguien se atreve a apostar a que Washington aprobará un nuevo límite de deuda? Si es así, Obama tiene una propiedad frente al mar en Illinois que venderte. Como dice James:
«Pero aquí está el punto realmente importante: estas dos palabras que Bloomberg usó al informar de este hecho, suspender temporalmente, resultan escalofriantes… Son exactamente las mismas dos palabras que Nixon empleó en su discurso del 15 de agosto de 1971, cuando anunció que rompía el vínculo del dólar con el oro. «Su suspensión temporal ya dura 42 años, y ese es el punto clave que quiero señalar. Esta suspensión del techo de la deuda no va a ser temporal. Cada vez que se someta a consideración, los políticos seguirán prorrogando la suspensión una y otra vez. Siempre optarán por la salida política más cómoda.»
Entre las medidas que destruyen el dólar, este último ardid va a ser difícil de superar.