Se dispara la demanda de oro físico

Tras la montaña rusa de angustia de la última semana y pico, el mercado del oro parece haberse calmado algo en los últimos días.

El precio ya no cae con descensos de tres cifras en una sola sesión, ni tampoco sube de forma significativa. Aun así, los alcistas habrán recibido cierto ánimo por el fuerte rebote desde el nivel de 1.350 dólares alcanzado durante las frenéticas ventas de hace ocho días. Que se mantenga por encima de los 1.400 también es positivo, aunque el gráfico de precios a corto plazo sigue teniendo muy mala pinta.

Pero así como la cura de los precios altos son los precios altos, la cura de los precios bajos son los precios bajos. La última semana ha registrado un aumento repentino de la demanda de oro físico (monedas y lingotes). El FT cita a veteranos comerciantes de Hong Kong que hablan del mayor aumento de la demanda en 30-50 años, mientras que The Wall Street Journal informa de que los indios están pagando primas de 10 dólares sobre el precio spot, “cuatro o cinco veces la prima que se suele ver en periodos de máxima demanda”, según operadores del país. Mientras tanto, en Estados Unidos, las ventas de monedas de oro de la Casa de la Moneda estadounidense alcanzan las 167.500 este mes, frente a 20.000 en el mismo mes del año pasado.

Entonces, ¿adónde vamos desde aquí? Probablemente pasará algún tiempo antes de que el oro (y la plata) se recuperen del grave revés de la semana pasada. Dicho esto, las razones fundamentales del ascenso del oro en los últimos años no han cambiado. Los países desarrollados siguen viviendo por encima de sus posibilidades, algo que se refleja en unos déficits comerciales y públicos obstinadamente altos. Los bancos centrales asiáticos y los ahorradores particulares siguen siendo compradores decididos de oro. La confianza en las principales instituciones financieras sigue siendo efímera y frágil como cáscara de huevo.

Lo que sugiere que la venta fue excesiva. El oro y la plata se recuperarán.

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