
Los precios de los metales preciosos se mantuvieron contenidos esta semana, aunque con una tendencia de fondo algo más firme. En la negociación europea de esta mañana, el oro cotizaba a 2055 $, 38 $ más que el cierre del viernes pasado, y la plata a 23,20 $, 43 centavos más.
No se dio la debilidad habitual en el vencimiento de contratos del Comex, pero sí destacaron las entregas: desde el viernes pasado se han entregado 15.979 contratos de oro (1.597.900 onzas o 49,69 toneladas). Las entregas de plata fueron de 822 contratos (4.110.000 onzas o 127,8 toneladas). Son cifras considerables y, como todavía hay contratos de febrero abiertos, aún habrá más.
Los operadores aún no están convencidos de que el repunte del índice del dólar ponderado por comercio haya terminado, lo que mantiene en suspenso la operación de vender dólares y comprar oro. Sin embargo, la firmeza persistente del precio del oro por encima del nivel psicológico de 2000 $, pese a la apatía general del mercado, resulta impresionante. Y esta semana se produjo un descenso drástico del interés abierto del Comex. Este es nuestro siguiente gráfico.

Lo que nos indica es que el declive del interés en el mercado de papel no logra frenar el precio del oro. Las cifras del informe Commitment of Traders confirman que los fondos de cobertura (categoría Managed Money) han reducido su posición a un neto largo de 61.033, a fecha de 23 de enero. Con el desplome del interés abierto, sospecho que hoy la cifra está más cerca de 40.000.
Mientras tanto, las posiciones netas largas de Other Reporteds han aumentado a 108.441 el 23 de enero. Creo que esta categoría es la que representa la entrega física, y ha retirado 1.646.300 onzas (51,21 toneladas) en lo que va de año.
La influencia del Comex sobre el precio del oro disminuye de forma visible, algo que se entiende mal. Y el público inversor también se muestra desinteresado. Según el World Gold Council, las tenencias de ETF cayeron 244 toneladas el año pasado, 10 de ellas en diciembre. Que el precio del oro se mantenga en niveles cercanos a máximos históricos con un interés del público prácticamente nulo es una combinación sumamente alcista. La demanda está liderada por los bancos centrales, que han añadido más de 1000 toneladas por segundo año consecutivo. Y cabe suponer que las compras gubernamentales fuera de balance a través de fondos soberanos también influyen.
Esta semana el FOMC de la Fed mantuvo los tipos de interés, aunque el tono de su comunicado fue quizá algo más suave. Incluso un miembro del Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra votó por un recorte de tipos. Pero, más importante aún, la exposición al sector inmobiliario comercial (CRE) hundió las acciones de New York Community Bank, con efecto dominó en otros bancos regionales estadounidenses.
Aozora Bank (Japón) se vio obligado a reducir el valor de su exposición al mercado CRE estadounidense. Y la decisión del tribunal de Hong Kong de no autorizar la reestructuración de Evergrande apunta a una posible crisis inmobiliaria en Hong Kong, a la que dos bancos británicos, HSBC y Standard Chartered, están expuestos a través de garantías.
Existe un riesgo creciente de que los problemas del mercado CRE mundial desestabilicen el sistema bancario. En estas circunstancias, tiene sentido en general huir del crédito. Quizá este sea el telón de fondo del precio del oro en los próximos meses.
En la plata, los últimos datos del COT indicaron que los fondos de cobertura están en posición neta corta, algo que, aunque no es inédito, es inusual y muy alcista. Este es mi último gráfico.
