Esta semana hubo recogida de beneficios en el oro y la plata, sin duda animada por los bullion banks, cuyas posiciones cortas se volvieron sin duda extremadamente incómodas.

Tras un buen comienzo de semana, se impusieron las tomas de beneficios, que llevaron el oro 60 $ por debajo de su máximo intradía del miércoles y la plata 2,50 $ por debajo de su máximo del jueves anterior. En las primeras horas de la mañana en Europa, el oro cotizaba a 2418 $, 7 $ más que el pasado viernes, mientras que la plata, a 29,30 $, había bajado 1,50 $ en el mismo periodo.
El oro, más que la plata, se había sobrecomprado con rapidez, sin duda porque los especuladores se incorporaron tarde al juego. Así se refleja en el interés abierto en el Comex:

Se ha disparado en las dos últimas semanas. Curiosamente, aunque ayer fue un día de caídas, según las estimaciones preliminares el interés abierto aumentó en 17 110 contratos, cuando lo esperable habría sido que bajara al liquidarse posiciones largas abiertas. Solo cabe concluir que los bullion banks abrieron posiciones bajistas adicionales para activar deliberadamente los stops de los fondos de cobertura.
El problema de los bullion banks es que la demanda constante de China los está dejando sin metal físico. Su principal esperanza es lograr que los apostadores de la Bolsa de Futuros de Shanghái se asusten y abandonen sus posiciones. Y durante la noche hay indicios de que puede haber funcionado, porque los precios del oro y la plata siguieron bajando durante la sesión de Shanghái previa al fin de semana.
Aunque los goldbugs se quejan de estas tejemanejes, son una realidad que, de forma temporal, se impone a consideraciones de mayor peso. Es importante no dejarse atrapar por estos juegos, porque lo más probable es que salgan caros. Es mejor situarlos en el contexto de la tendencia de fondo. Los dos gráficos técnicos siguientes corresponden al oro y a la plata, respectivamente.

El oro ha encontrado soporte en la media móvil de 55 días y la plata se está consolidando de forma similar. Es perfectamente normal y, aunque no hay garantía de que los precios no puedan retroceder más, desde el punto de vista técnico se trata de una configuración alcista.
Lo que el análisis técnico no nos puede decir son los factores fundamentales, y ahí es donde debemos usar nuestro criterio. Por eso es vital entender la relación entre los metales preciosos y el crédito, que es el alma de las economías modernas. Sin duda, tras cinco décadas descartando el oro como la forma suprema de dinero, los bullion banks lo consideran simplemente una ficha de negociación, atesorada por quienes son lo bastante anticuados como para seguir creyendo en él. Les ofrece un instrumento idóneo para la manipulación del mercado, al explotar las esperanzas y los temores de los goldbugs.
Sin embargo, hay una contradicción en todo esto. La LBMA está presionando al Banco de Pagos Internacionales para que defina el oro como un activo líquido de alta calidad. El BPI no se cree el relato de la LBMA, porque su argumento se basa en un estatus de garantía que es esencial para las operaciones a plazo. El BPI parece admitir que el oro en posesión es un HQLA. La disputa se centra en el abuso que se hace de él en los mercados de papel.
Pero si la comunidad de los bullion banks dejara de perseguir sus intereses pecuniarios a corto plazo y tuviera en cuenta las consecuencias de su labor de presión, se daría cuenta de que está presionando para que el oro vuelva a ser un pilar central del sistema monetario occidental, lo que acentúa la distinción con el crédito. ¡Más les vale empezar a rezar para que la tendencia de los bancos centrales a deshacerse de dólares y euros a cambio de oro físico no se vea reforzada por un cambio en la definición del BPI!