Sarajevo, otra vez: cómo estallan las guerras mundiales

La Primera Guerra Mundial pareció surgir de la nada: el asesinato del archiduque Francisco Fernando el 28 de junio de 1914 desembocó, en solo seis semanas, en una gran guerra en la que participaron Austria, Alemania, Rusia, Francia y Gran Bretaña. La incursión de Hamás desde Gaza, en la que mató a israelíes y tomó rehenes, seguida de la destrucción por parte de Israel de la mayor parte de Gaza, amenaza con una escalada similar.

La Primera Guerra Mundial fue verdaderamente terrible. Si estamos al borde de otra, esta vez tendrá un alto grado de automatización, con misiles hipersónicos en manos de Irán, China y Rusia (si estos dos últimos se ven arrastrados al conflicto). Y no debemos olvidar que todos los contendientes (con la posible excepción de Irán) tienen armas nucleares. 

¿Pero llegaremos a eso? Hay motivos para pensar que la mejor garantía de que Estados Unidos no se vea arrastrado es su frágil situación económica. Es difícil ver cómo una nación con una deuda del 125 % del PIB y unas finanzas públicas atrapadas en una trampa de deuda podría sobrevivir a una gran guerra sin hundir su propia moneda y su sistema financiero. Probablemente habría que cerrar los mercados de capitales occidentales mientras durase.

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