Reunión del G20 en medio de crecientes tensiones cambiarias

En la segunda mitad de la semana pasada vimos un ligero regreso de los nervios en torno al euro, tras los comentarios del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, que insinuó que la apreciación del euro desde el verano pasado era problemática para la eurozona.

La divisa cayó desde un máximo de 1,36 US$ el miércoles hasta por debajo de 1,335 $ esta mañana, aunque se ha recuperado ligeramente. Últimamente hemos oído más preocupación al respecto entre los dirigentes de la eurozona, con los comentarios de François Hollande sobre el asunto y el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, expresando su «profunda preocupación» por el rumbo de la política monetaria japonesa, con el Banco de Japón intentando ahora forzar una depreciación sustancial del yen.

Incluso los venezolanos se suman: el Gobierno de Hugo Chávez anunció la semana pasada una devaluación del tipo de cambio fijo del país con el dólar, de 4,3 bolívares por dólar a 6,3. En otro punto de Latinoamérica, la Administración argentina de Cristina Kirchner recurre a intentos cada vez más esperpénticos de disimular la magnitud del problema de inflación de Argentina, y ahora prohíbe a supermercados y comercios de electrónica anunciarse en los principales periódicos del país. Esto llega pisando los talones a las órdenes del Gobierno de congelar los precios durante dos meses. Las estimaciones no oficiales sitúan la inflación anual argentina en el 26 %; expresado en pesos argentinos, el oro ha tenido un muy buen comportamiento recientemente.

Es probable que las guerras de divisas vuelvan a ser un tema candente en la prensa financiera esta semana, dado que Rusia acoge una reunión de ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20. Los rusos, como los chinos, son compradores constantes de oro desde 2007; de hecho, como informa Bloomberg, con 570 toneladas en la última década, las compras rusas de metal precioso han superado ligeramente a las compras oficiales de China en el mismo periodo. Por supuesto, la salvedad de esa frase es la palabra «oficiales»: dada la incertidumbre sobre los flujos de metal precioso en el mundo, subrayada por la noticia de portada de hoy en el Times de Londres sobre la evasión de sanciones por parte de Irán mediante el intercambio de petróleo por oro, es probable que la acumulación de oro de China supere con creces la que reflejan los datos oficiales.

Lo importante es que tanto chinos como rusos reconocen la sencilla verdad que un parlamentario ruso expuso a Bloomberg: «Cuanto más oro tiene un país, más soberanía tendrá si se produce un cataclismo con el dólar, el euro, la libra o cualquier otra divisa de reserva». Lástima que más gente en Occidente no lo entienda.

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