Problemas de TARGET en la eurozona

Parece que cada vez que se levanta una piedra en la costa rocosa que es la situación financiera de la eurozona, aparece debajo otra criatura desagradable. Esta vez se encuentra en las cuentas de los distintos bancos centrales nacionales.

El problema ha surgido en el sistema de liquidación transfronteriza conocido como TARGET (siglas en inglés de Trans-European Automated Real-time Gross settlement Express Transfer System, es decir, Sistema Transeuropeo Automatizado de Transferencia Urgente con Liquidación Bruta en Tiempo Real). El dinero que fluye, por ejemplo, de Grecia a Alemania se sustituye mediante la emisión electrónica de euros por parte del Banco de Grecia, y la entrada de fondos en Alemania se neutraliza con la retirada de euros de circulación por parte del Bundesbank. Con estos mecanismos se acomodan tanto los desequilibrios comerciales como la fuga de capitales, y no hay emisión neta de moneda que cubra los desequilibrios. La nueva moneda en Grecia se contabilizaría reflejando el Banco de Grecia un pasivo en sus libros a favor del Bundesbank, y el Bundesbank registraría un activo en forma de un préstamo equivalente al Banco de Grecia.

En el pasado esto no ha sido un problema, porque los flujos de capital en forma de crédito bancario comercial estaban fácilmente disponibles para financiar, por ejemplo, la compra de autobuses Mercedes por parte de un operador turístico griego. Sin embargo, desde la crisis financiera los flujos de capital hacia los miembros periféricos de la eurozona se han visto interrumpidos, de modo que los desequilibrios comerciales dentro de la eurozona no se han financiado con flujos de capital. El resultado es que los pasivos se han ido acumulando en los bancos centrales de Alemania, los Países Bajos, Luxemburgo y Finlandia. El gráfico siguiente, tomado de un reciente comunicado de prensa del Bundesbank, ilustra la situación.

Saldos TARGET

El gráfico representa los desequilibrios acumulados durante los últimos tres años, con el Bundesbank expuesto por más de 450.000 millones de euros. Los déficits de Italia y España son los mayores, y un gráfico anterior, de cinco meses antes, muestra que la fuga de capitales de estos dos países se ha acelerado de forma alarmante, sobre todo en el caso de Italia, que hace solo dos años tenía un saldo positivo. Aunque los déficits de las naciones periféricas más pequeñas parecen menos alarmantes, como porcentaje del PIB son significativos. Los peores casos son Irlanda, con un 75 % del PIB, Grecia (45 %) y Portugal (30 %).

Se trata de deudas adicionales entre gobiernos que han ido acumulándose a nivel de los bancos centrales y que, hasta ahora, han quedado fuera de todas las estimaciones de la relación deuda/PIB. Desde el cierre del ejercicio, a lo largo de los últimos tres meses, estos desequilibrios deben de haberse deteriorado aún más, con la posible excepción de Irlanda, cuya situación parece estabilizarse.

La acumulación de desequilibrios a través de TARGET ha evitado los colapsos financieros inmediatos de Grecia y otros países a causa de la fuga de capitales. Nada de esto habría salido a la luz de no ser por una investigación detallada de los señores Sinn y Wollmershaeuser, del Instituto Ifo de Múnich. Sus averiguaciones motivaron un comunicado de prensa del presidente del Bundesbank, fechado el 15 de marzo, que afirma que no hay riesgo porque «la idea de que la unión monetaria pueda desmoronarse es absolutamente absurda».

Otros, incluidos los ciudadanos de Alemania, los Países Bajos, Luxemburgo y Finlandia, podrían considerar aún más absurda la idea de que el Bundesbank llegue a recuperar alguna vez ese dinero.

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