Perspectivas estanflacionistas

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La consolidación de los precios de los metales preciosos continuó esta semana: el oro se mantuvo sin cambios en 1984 $ y la plata bajó 26 centavos hasta 24,83 $. El volumen de negociación de futuros de plata en el Comex fue sólido, mientras que el de futuros de oro fue más modesto. En los cuatro días de esta semana se entregaron 779 contratos de oro, lo que representa 2,42 toneladas.

Sin duda, los precios del oro y la plata fueron «gestionados» por los creadores de mercado y las mesas de negociación de los bancos de metales preciosos, para asegurarse de que las opciones de compra sobre oro de abril con precio de ejercicio de 2000 $ o superior expiraran sin valor. Siendo así, es probable que parte de la presión vendedora se alivie en las próximas semanas. Pero, como siempre, la batalla entre alcistas y bajistas continúa, y los operadores en corto del establishment siguen intentando llevar la voz cantante. Su posición en el contrato de oro del Comex se muestra a continuación.

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Con las posiciones cortas brutas y netas incómodamente elevadas en términos de dólares (que es lo que observarán los departamentos de tesorería de los bancos), los Swaps, que son principalmente mesas de negociación de bancos de metales preciosos, serán muy sensibles a la debilidad del dólar, a los problemas de la crisis bancaria y a la continua escasez en los mercados de metales preciosos.

Tenemos que anticiparnos a los operadores de ambos bandos, tanto especuladores como no especuladores. Importa porque cada vez hay más indicios de que las condiciones estanflacionistas de los años setenta están en perspectiva. Esta semana, con un crecimiento del PIB de EE. UU. del 1,1 % en el primer trimestre de este año, frente a una previsión del 2 %, los analistas dicen que la economía estadounidense podría estar ya en recesión.

Lo que el consenso no había visto eran las consecuencias de la contracción de los depósitos bancarios. En el otro lado del balance colectivo del sistema bancario está el crédito bancario, que también tiene que estar contrayéndose. Todas las transacciones del PIB se liquidan con este crédito, así que una caída del PIB es segura. Los únicos sectores que probablemente crezcan son los relacionados con la defensa, dado el compromiso de la administración estadounidense de suministrar armas a Ucrania y su postura belicosa contra China en el Pacífico.

Lo mejor que se puede decir es que, incluso sin una mayor contracción del crédito bancario, la economía de EE. UU. se encamina hacia el estancamiento, en el que la economía real se contrae y el gasto público en defensa lo compensa.

Pero la Fed aún planea subir su tipo de interés de los fondos federales en la próxima reunión del FOMC, y quizá lo suba otra vez más. Por lo tanto, nos enfrentamos a unos tipos de interés que seguirán altos durante más tiempo. Está claro que la Fed tiene motivos para preocuparse más por las perspectivas de inflación que por la recesión. Estas condiciones tienen mucho en común con los años setenta, cuando el tipo de los fondos federales alcanzó niveles récord y el precio del oro pasó de 35 $ a 850 $. Si añadimos la fragilidad del sistema bancario mundial, esta vez los efectos de la estanflación sobre el precio del oro podrían ser igual de espectaculares, o incluso más.

Por último, veamos la posición técnica, que se muestra a continuación.

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Las medias móviles están en una conjunción alcista por debajo del precio. La resistencia evidente es el doble techo en 2070 $, que, si se supera, respaldará un precio del oro mucho más alto. 

Y, sin duda, de eso trata la actual consolidación: de respaldar un desafío hacia nuevos máximos.

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