Oro: ¿una corrección razonable?

El oro se debilitó durante mayo unos 100 $, desde un máximo de 1300 $ hasta un mínimo de 1200 $.

Para los analistas técnicos, esto entra de lleno en la zona normal de corrección, que va de un tercio a dos tercios de la subida anterior, es decir, de 84 a 167 puntos.

Así pues, la caída es técnicamente razonable y, en sí misma, no indica ningún problema de fondo para los argumentos a favor de una posición larga en oro. Sin embargo, al analizar las consideraciones a corto plazo, conviene fijarse también en las motivaciones. Y estas son, claramente, los beneficios que obtienen los bancos que operan en el mercado de metal precioso en papel, un mercado que pueden desbordar con facilidad emitiendo contratos cortos de la nada. Esta carta se ha vuelto a jugar con éxito: los bancos de metal precioso primero crearon y después destruyeron cerca de 100 000 contratos, y se llevaron así los beneficios de los desafortunados alcistas del mercado Comex.

Los bancos se quedan con el dinero, los apostantes se quedan con la experiencia y las pruebas desaparecen. Los mercados de futuros no son, como se puede demostrar, mucho más que un casino financiero, donde la banca, formada por los bancos del sistema, siempre gana. Los mercados financieros no tienen que ver con mercados libres ni con una fijación de precios con sentido, y por eso la inmensa mayoría de los agentes externos, incluidos los fondos de inversión libre, aquellos Amos del Universo de antaño, suelen perder. De ello se extrae una conclusión importante: la caída de los precios tiene menos que ver con un cambio en las perspectivas del precio del oro y más con la forma en que una bolsa similar a un casino se mantiene en el negocio.

La lección es que, en los mercados financieros actuales, lo que determina las relaciones de precios a corto plazo es la monopolización, y no el sentimiento genuino de los inversores que asociamos con las correcciones técnicas de condiciones de sobrecompra o sobreventa. El hecho es que los casinos necesitan que los apostantes apuesten sin parar. Que sea otro quien lo haga.

Los inversores tienen que superar otro problema: invertir en dinero no es invertir. La inversión es lo que haces con tu dinero. Invertir es un proceso por el que se acepta un riesgo a cambio de una recompensa. Cuando compras bonos del Tesoro, asumes un riesgo sobre tu capital y, a cambio, cobras intereses. El dinero que usas para comprar bonos del Tesoro no es la inversión. Y con el oro físico no existe riesgo de contraparte ni de emisor. Por tanto, es la no inversión por excelencia: simplemente es dinero sólido.

Esto nos indica cómo debemos abordar la asignación de patrimonio y liquidez al oro físico. Estamos reduciendo nuestro riesgo o evitando la exposición a otros activos y divisas. Ahora podemos abordar el tema que a la mayoría de los inversores les resulta tan difícil de entender: la relación entre el oro y las divisas fiduciarias.

Teniendo en cuenta que el activo libre de riesgo es el oro, en teoría se puede considerar que todos los cambios de precio proceden del lado de la divisa fiduciaria en la relación de precios. Para nuestro análisis dejamos a un lado la manipulación de precios, así como todo el debate sobre la teoría del mercado eficiente. Por tanto, la expresión correcta del precio es que el precio del dólar es 1/1200 (0,000833) onzas de oro puro, que es la inversa de la expresión habitual. A continuación se muestra el gráfico del precio del dólar medido en oro desde 1978.

Gráfico 1 02062016
Visto así, empieza a tener más sentido, porque aquí se muestra en su contexto adecuado la desaparición del dólar como divisa rival del oro, el activo libre de riesgo. Ahora podemos ver que, en lugar de que el precio del oro subiera desde 1979, lo que ha ocurrido es que el precio del dólar ha ido cayendo. Y, como confirmación, basta recordar que el poder adquisitivo del dólar ha disminuido un 72,3 % en los últimos cuarenta y seis años, el periodo que abarca el gráfico, medido por el índice de precios al consumo.

Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿esperamos que el poder adquisitivo del dólar siga disminuyendo en el futuro? La respuesta tiene que ser que sí, aunque solo sea porque es una política deliberada de la Fed.

La Fed se ha fijado un objetivo de inflación anual de precios del dos por ciento, medida por el IPC. Esto implica que el poder adquisitivo del dólar se reduzca a la mitad en treinta y cuatro años. Pero se reconoce ampliamente que el IPC subestima el aumento de los precios, porque se han modificado los métodos de cálculo para reducir la inflación aparente. Shadowstats.com estima que la inflación de precios es actualmente de alrededor del 8 % con la metodología de cálculo de 1980, cifra cercana a la estimación del índice Chapwood, que es de aproximadamente el 10 %.i

Estos informes independientes dejan claro que la pérdida acumulada de poder adquisitivo del dólar ha sido, y será, mucho mayor de lo que indica el IPC. En un mundo financiero que da por buena sin cuestionar la veracidad de las estadísticas oficiales, el efecto ha sido registrar de menos la caída del poder adquisitivo del dólar y, por tanto, sobrevalorarlo. Siendo así, si los mercados descontaran el futuro como deberían hacerlo si fueran realmente libres, el dólar habría caído mucho más. La posición de partida es, por tanto, que el dólar, valorado en oro, tiene que estar significativamente sobrevalorado.

Una vez establecida una posición de partida, pasamos ahora a la relación futura entre el precio del dólar en oro y el probable ritmo de descenso de su poder adquisitivo. Desde mediados de 2014, los precios de las materias primas medidos en dólares cayeron con fuerza hasta enero del año pasado, con el petróleo a la cabeza. El Bloomberg Commodity Index cayó un 46 % entre abril de 2014 y enero de 2016 y desde entonces ha subido un 15 %. La cuestión ahora es si esta recuperación de los precios de las materias primas se mantendrá o no.

Dado que nuestra posición de partida ha establecido la sobrevaloración del dólar, parece improbable que el poder adquisitivo del dólar tenga margen para aumentar mucho frente al conjunto de las materias primas, y desde luego no de forma sostenible. Además, la demanda de dólares por parte de los agentes de los mercados exteriores parece abocada a disminuir, con el fin del petrodólar, el uso creciente del yuan para liquidar operaciones comerciales y el débil crecimiento del comercio mundial de bienes acabados, factores que apuntan a una menor demanda de dólares. Mientras tanto, China ha emprendido un plan para industrializar gran parte del continente euroasiático, lo que le obliga a vender dólares de reserva a cambio de energía y materiales básicos. En resumen, un periodo de subida de los precios de las materias primas medidos en dólares parece destinado a sustituir a la deriva a la baja de los últimos años, más prolongada.

Sin duda, el efecto hará que el IPC suba a un ritmo más rápido. El efecto negativo de la caída del año pasado en los costes de las materias primas está siendo sustituido ahora por el de unos costes de entrada en alza. No solo empezará el IPC a subir hasta superar el objetivo de la Fed del dos por ciento, sino que también aumentarán las expectativas del mercado de nuevas subidas.

Por tanto, el giro en el sentimiento hacia el dólar podría generar una inercia negativa que sorprenda. El principal freno de la Fed ante un descenso demasiado rápido del poder adquisitivo del dólar es la subida de los tipos de interés, y pronto quedará claro que tiene muy poco margen de maniobra en este sentido, debido a los elevados niveles de deuda en todos los sectores de la economía.

El futuro del precio del dólar medido en oro va a reflejar inevitablemente la incapacidad de la Fed para subir los tipos de interés lo suficiente como para frenar su caída, a causa de la trampa de la deuda. Si la Fed estuviera en condiciones de subir los tipos hasta el punto en que mantener oro como dinero resultara demasiado costoso en comparación con mantener dólares como dinero, la situación sería distinta. Esa fue la estrategia de Paul Volcker en 1981, y sencillamente no se puede repetir hoy sin provocar la madre de todos los colapsos sistémicos.

La Fed debe de ser cada vez más consciente de que esto podría ser un problema en los próximos meses, y esa es, aunque no lo admita, la razón más importante por la que debería normalizar su política de tipos de interés cuanto antes. Pero tras una serie de pasitos que lleven el tipo de los fondos federales a no más del uno o el dos por ciento, es probable que nuevas subidas desencadenen una crisis mundial de deuda. Y si solo se pueden subir los tipos un uno o un dos por ciento, ¿cómo se hace frente a una inflación de precios del cuatro o el cinco por ciento, y en aumento? No debería pasar mucho tiempo hasta que los mercados financieros se preocupen por este dilema, en lugar de inquietarse por los efectos que una tendencia alcista leve de los tipos de interés tiene sobre la relación de precios entre el oro y el dólar.

Así pues, para quienes siguen viendo el oro como una inversión, la caída del precio del oro en mayo está simplemente dentro de los límites de una corrección normal. Pero estarían pasando por alto un punto vital: al comprar oro, lo único que hacen es vender una forma de dinero inferior.

Todos los comentarios que se oyen en los medios y en las instituciones financieras se basan en la falacia de que las divisas fiduciarias, con el dólar a la cabeza como moneda de reserva, son la medida última de todos los precios. Esto explica el error generalizado de considerar el oro un activo de inversión en lugar de dinero. Es un error reforzado por las actitudes de los bancos centrales y los bancos comerciales, empeñados en proteger su señoreaje sobre el dinero base y el crédito bancario, respectivamente, así como sus lucrativos negocios de casino. Pero, medido por el rendimiento relativo como formas de dinero en competencia, no solo está el dólar ya sobrevalorado de forma demostrable cuando se valora en oro, sino que es cada vez más inevitable una nueva y sustancial caída durante el resto del año.

iVéanse www.shadowstats.com y www.chapwoodindex.com, respectivamente.

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