¿Oro o acciones de minería?

Hay muchas razones para tener oro físico.

Surgen de la incertidumbre financiera y monetaria que afecta a los inversores de todo el mundo. Algunos de los motivos más evidentes son:

  • El debilitamiento de la actividad económica y el aumento de las presiones inflacionistas devuelven los recuerdos desagradables de la estanflación vivida en los años setenta
  • Las tensiones geopolíticas siguen siendo un foco de atención importante
  • La crisis de la deuda soberana, que continúa, y su efecto dominó sobre la solvencia de algunos de los mayores bancos del mundo, que poseen demasiada deuda pública

Al poseer oro físico, estás protegido frente a todo lo anterior, porque el metal físico no tiene riesgo de contraparte. Pero ¿quieres poseer también acciones de empresas mineras de oro? Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta dos cosas.

La primera es si las acciones mineras evolucionarán bien si el oro se revaloriza. La respuesta es: quizá. Normalmente, las acciones de las empresas mineras de oro se revalorizan al menos tanto como el precio del oro, y a veces incluso más. Pero no siempre sucede así.

Por ejemplo, de 2001 a 2011 el oro se revalorizó un 14,5 % anual a lo largo de esos 11 años en euros, y un 17,7 % anual si la revalorización del precio del oro se mide en dólares estadounidenses. Durante ese mismo período, el Philadelphia Stock Exchange Gold and Silver Index, un indicador muy seguido en Norteamérica para medir la evolución de las empresas mineras de oro, se revalorizó un 3,2 % anual. Incluso teniendo en cuenta los dividendos, las acciones mineras no se revalorizaron en ese período tanto como el precio del oro.

Durante los últimos 11 años, las acciones de las empresas mineras de oro han tenido, en general, un comportamiento aceptable y, de hecho, han evolucionado mejor que el mercado bursátil en su conjunto. Sin embargo, es evidente que han tenido un rendimiento inferior al del oro. El motivo es que las acciones de las empresas mineras de oro reaccionan a las circunstancias de forma distinta que el precio del oro, lo que nos lleva al segundo punto, más importante, que hay que tener en cuenta.

Las acciones de las empresas mineras de oro no son un refugio seguro como el oro físico. El oro no tiene balance, equipo directivo, ratio precio/beneficio ni ninguna de las demás características propias de las acciones de las empresas mineras. Esta observación deja claro que el oro y las acciones mineras son fundamentalmente distintos, por lo que las acciones mineras pueden no ser adecuadas para todo el mundo. Sus riesgos deben estudiarse con atención, como ocurre con cualquier inversión.

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