Mercados emergentes, tipos de interés y reducción de estímulos

Gracias a la reducción de estímulos de la Fed, el público en general está tomando conciencia de la inestabilidad monetaria en economías muy diversas, desde Turquía hasta Argentina, y desde India hasta Indonesia. De hecho, el martes por la noche Turquía subió los tipos de interés a un día en un enorme 4,5 %, hasta el 12 %, en un intento de frenar la huida de capitales de la lira.

Turquía tiene sus propios problemas políticos, quizá lo bastante graves como para hundir su moneda por sí solos, y Argentina parece estar luchando permanentemente contra la hiperinflación. Pero es un error pensar que las peculiaridades de cada moneda son la única causa de su caída. El hecho de que los problemas monetarios de estos países ocurran todos a la vez nos indica que el factor común es la propia moneda.

Durante la última década se puso de moda invertir cantidades crecientes de dinero en estas economías. Los flujos financieros también contribuyeron decisivamente a acelerar el crecimiento del crédito interno local. Ahora el dinero está volviendo a su punto de origen, y el siguiente gráfico de la rupia india es un buen ejemplo en el que se puede observar este efecto sobre una moneda.

tipo de cambio India/EE. UU.

Entre 2002 y 2008 la rupia se apreció frente al dólar (es decir, se necesitaban menos rupias por dólar), reflejo de la inversión extranjera, y tras la crisis de Lehman empezó a caer al revertirse la marea de dinero. Desde entonces la rupia ha perdido casi un 40 % de su valor. También se aprecia claramente en este gráfico que la tendencia principal de la rupia lleva tiempo siendo firmemente bajista.

Lo mismo ocurre con la mayoría de las demás divisas de mercados emergentes: antes de la crisis de Lehman, los flujos de inversión hacia ellas impulsaron tanto el crecimiento económico como la expansión del crédito bancario. Desde Lehman, esos flujos se han revertido, compensados en su mayor parte por una expansión aún mayor del crédito interno.

Durante gran parte del siglo pasado, el efectivo y los depósitos en dólares estadounidenses se expandieron sobre la base del patrón oro; del mismo modo, los mercados emergentes de hoy se han expandido sobre la base de un patrón dólar. Por lo tanto, el rescate de estas divisas por dólares estadounidenses se parece a las corridas bancarias anteriores a la Primera Guerra Mundial, pero a escala global. Y en toda corrida bancaria, el banco finge que no hay ningún problema hasta que es demasiado tarde.

Los bancos centrales no pueden eludir el hecho de que las divisas dependen por completo de la confianza. Los mercados nos lo están recordando ahora de forma dolorosa, tras el segundo anuncio de reducción de estímulos de la Fed. Un susurro en Nueva York se convierte en una tormenta en Delhi, Ankara, São Paulo, Buenos Aires y Pretoria.

Es un punto importante. Igual que bajo un patrón oro un banco central tenía que contar con reservas de oro suficientes para mantener la confianza en su moneda, un banco central de un mercado emergente tiene que disponer de suficientes reservas en dólares. Y por eso, desde una perspectiva monetaria, un banco central desesperado se ve obligado a subir los tipos de interés, aunque los manuales keynesianos nos dicen que ese paso llevará con seguridad a estas economías a una recesión deflacionaria.

El cerco se está estrechando. Tras inyectar cantidades sin precedentes de liquidez en su propia economía mediante la expansión cuantitativa, la Fed está reduciendo ahora el ritmo de expansión del dinero en sentido estricto. Por desgracia, esto es una mala noticia para los países emergentes, que sin duda concluirán que la cooperación monetaria internacional se ha roto.

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