Los swaps de divisas: ¿el comienzo de una «solución»?

El acontecimiento más importante de la semana fue, con diferencia, el anuncio conjunto de los principales bancos centrales del mundo de que prorrogaban los acuerdos de swap de dólares estadounidenses vigentes y reducían el tipo de los swaps.

Además, estos swaps de dólares se ampliarán, cuando sea necesario, a swaps secundarios entre bancos centrales individuales en divisas distintas del dólar.

Según el Banco de Inglaterra, el objetivo declarado de esta medida es aliviar las tensiones en los mercados financieros para garantizar que el crédito siga estando disponible para hogares y empresas y fomentar así la actividad económica. Olvida la propaganda: se trata simplemente de salvar a los bancos, y por eso los mercados se dispararon, impulsados por un enorme cierre forzoso de posiciones bajistas antes y después del anuncio.

Dejando a un lado las reacciones del mercado, los planes para resolver las dificultades financieras y económicas de Occidente se van aclarando. Esta crisis tiene dos elementos distintos que no deben confundirse: los problemas de los bancos, cuyos balances siguen contrayéndose, y la deuda soberana de la eurozona. El acuerdo para prorrogar los swaps de divisas está pensado para ayudar a los bancos, y es probable que en breve se anuncien medidas para abordar la deuda soberana.

La forma más evidente de abordar la deuda soberana será a través del Fondo Monetario Internacional, quizá mediante la emisión de DEG (Derechos Especiales de Giro). El FMI creó el DEG en 1969 para apoyar el sistema de Bretton Woods de tipos de cambio fijos, una función que los acontecimientos se llevaron por delante. Según el FMI, el DEG no es una moneda, sino un derecho sobre «las monedas de libre uso de los miembros del FMI». Así, si se concede una línea de DEG a Italia, por ejemplo, los DEG pueden canjearse por las monedas subyacentes y convertirse en euros. Esa línea está ahí, sin utilizar.

Si se sigue la vía de los DEG, gobiernos como el italiano pasarían a ser compradores netos de euros, lo que provocaría un cierre forzoso de posiciones bajistas («bear squeeze») tanto en el euro como en los bonos públicos, y haría bajar con rapidez los rendimientos. A los planificadores centrales que conocen bien el mercado les encanta este tipo de situación, porque pueden forzar el cambio de sentimiento del mercado, del pesimismo extremo a lo contrario, de modo que este haga buena parte de su trabajo.

Hasta aquí, todo bien; pero para cualquiera que entienda la economía del dinero sano, el canje de DEG es pura inflación monetaria. Sin embargo, dado que el establishment económico y el público en general aceptan de buen grado la expansión cuantitativa como una política económica responsable, pese a que apenas encubre la inflación monetaria, es poco probable que se comprendan los aspectos inflacionistas de los DEG. En su lugar, los medios elogiarán los beneficios de la cooperación internacional para resolver el problema de la deuda soberana, y venderán la idea como una forma de contrarrestar la contracción del crédito bancario y evitar la deflación.

Se resuelva o no el problema de la deuda soberana a corto plazo activando los DEG, la verdad de fondo es que se encontrará una vía y que implicará inflación monetaria. La alternativa es una transferencia de riqueza real a los gobiernos en apuros mediante algún tipo de impuesto, y eso no va a ocurrir. Así que acabaremos con dos soluciones a la crisis actual, y ambas acelerarán la expansión de la oferta monetaria en todas partes. Esto confirma una tendencia firmemente asentada de la que no existe una salida políticamente aceptable.

La creación de dinero que no puede detenerse solo tiene un desenlace lógico: la degradación completa de la moneda. Esto es bueno para el oro y la plata. Además, los avisos de entrega de los dos primeros días en Comex para el contrato de oro de diciembre suman nada menos que 50 toneladas, lo que indica que el mercado de futuros también está preparado para un cierre forzoso de posiciones bajistas por falta de metal físico.

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