Los datos del PIB sacuden la confianza

La cifra del PIB estadounidense del cuarto trimestre, publicada el miércoles por la tarde, fue una sorpresa para los mercados, aunque menos para quienes conocéis nuestra visión.

La caída de los inventarios empresariales, la reducción de las exportaciones y un descenso trimestral del 22,5 % en el gasto en defensa llevaron la variación del PIB a terreno negativo (-0,1 %) por primera vez desde que el país salió (técnicamente) de la recesión en 2009. El aumento de las solicitudes de prestaciones por desempleo de ayer, mayor de lo esperado, también perjudicó al ánimo del mercado, aunque, por factores estacionales, en enero este conjunto de datos puede experimentar fluctuaciones inusualmente grandes. Las cifras de empleo no agrícola de hoy, que se publican a las 13:30 GMT (8:30 hora del Este), se seguirán con interés en busca de nuevas señales de deterioro económico.

Pese a que el dólar se vio afectado por la noticia, con el Índice del Dólar cayendo por debajo de 79,00 y avanzando con dificultad hacia el extremo inferior de su reciente rango de cotización, no hubo una gran reacción alcista en los metales preciosos. El oro subió a 1.680 $ inmediatamente después de conocerse la caída del PIB del cuarto trimestre, pero volvió a toparse con una resistencia tenaz que lo hizo retroceder hasta los 1.650 $. La plata sigue atrapada por debajo de los 32,50 $, mientras que los datos débiles han frenado, al menos temporalmente, el repunte que veíamos en el platino, el paladio y otras materias primas industriales.

La «sorpresa» del PIB no debería haber sido una sorpresa para nadie que conozca los problemas estructurales que aquejan a la economía estadounidense, problemas comunes a muchos otros países desarrollados. En pocas palabras, desde hace mucho tiempo el PIB aparenta buena salud gracias al aumento del gasto público. Pero, como señala James Turk en este artículo del Free Gold Money Report, los gobiernos no crean riqueza; la consumen. El aumento constante de la participación del gobierno en la economía nacional supone una presión cada vez mayor sobre el sector privado, lo que con el tiempo se traduce en una economía cada vez más débil, ya que el sector privado es el que crea la riqueza.

Componentes del PIB

Esto no quiere decir que parte del gasto público no sea necesario o valioso. Pero hay que entender la disyuntiva descrita si se quiere comprender con claridad por qué Occidente se encuentra en el lío económico en que está y una de las principales razones por las que, en lo que respecta a los bancos centrales, seguir imprimiendo dinero es una necesidad política.

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