Pronuncio este discurso con la sincera esperanza de que Croacia, que ha salido de décadas de totalitarismo, junto con sus países vecinos, no cometa los errores que hemos cometido nosotros.
Y con «nosotros» me refiero a las economías avanzadas de Europa Occidental, Norteamérica y Japón. Para explicar por qué hemos cometido errores, será útil resumir las diferencias fundamentales entre la economía clásica, la neoclásica (incluidos el keynesianismo y el monetarismo) y la economía austriaca.