Esta colección de ensayos utiliza la perspectiva de la teoría de las expectativas racionales para examinar cómo anticipan y planifican los gobiernos la inflación, y ofrece una visión de la investigación pionera por la que Thomas Sargent recibió el Premio Nobel de Economía en 2011. La teoría de las expectativas racionales se basa en la premisa sencilla de que las personas utilizan toda la información de que disponen al tomar decisiones económicas, aunque aplicar la teoría a la macroeconomía y a la econometría exige un gran nivel técnico. Aquí, Sargent aborda problemas prácticos de la economía de una manera menos formal y no econométrica, y demuestra cómo las expectativas racionales pueden interpretar de forma satisfactoria una serie de acontecimientos históricos y contemporáneos. Se centra en periodos de depreciación real o inminente del valor de la moneda de un país. Basándose en intentos históricos de combatir la inflación, desde la Revolución Francesa y las secuelas de la Primera Guerra Mundial hasta las políticas económicas de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, Sargent concluye que no existe una cura puramente monetaria para la inflación; más bien, las políticas monetaria y fiscal deben coordinarse.