«Nuestros métodos de venta por correo satisfacen muchas necesidades», escribió un redactor poético pero anónimo en una página del catálogo de Montgomery Ward & Co. de 1895. Tenía un don para el eufemismo. En su apogeo, entre la década de 1880 y la de 1940, Montgomery Ward, igual que su rival de Chicago, Sears, vendía prácticamente todo lo que el estadounidense medio pudiera imaginar o desear, y además por correo. Fue una revolución, y Ward's disparó el primer tiro. Para comprar escupideras, libros de himnos religiosos, alfileres de sombrero, rifles, carros, violines, jaulas para pájaros o bañeras portátiles, compras que antes exigían muchos viajes a distintos comerciantes especializados, de pronto al comprador estadounidense le bastaba con lamer un sello. Esta reproducción facsímil íntegra del catálogo de 1895 del gigante minorista presenta unos 25.000 artículos, desde los bienes de primera necesidad (harina, camisas) hasta productos que ya han pasado a la historia (trompetillas para sordos). Es un recurso importante para anticuarios, estudiosos de la cultura estadounidense, autores de novela histórica y cualquiera que quiera saber cuánto pagó su bisabuelo por sus tirantes. Es un verdadero testimonio de una época.