El analista de metales preciosos Bill Haynes planteó hace poco un punto interesante en King World News.
Imagina que en 2005 les hubieras contado a tus amigos y colegas algunos de los acontecimientos que presenciaríamos en la década siguiente. Que Lehman Brothers y Bear Stearns dejarían de existir. Que el balance de la Reserva Federal rondaría los 3 billones de dólares. Que el Nikkei subiría más de un 40 % mientras el gobierno japonés intentaba hundir el yen. Probablemente habrías perdido buena parte de tu credibilidad. El último desastre es el intento de la UE de confiscar directamente dinero de las cuentas de los depositantes de Chipre. Es un hecho sorprendente y una señal más de que nos acercamos a otro punto de crisis al estilo de 2008. La importancia de tener oro y plata físicos debería ser evidente.
Lo ocurrido recientemente en Chipre es solo el último de una serie de sucesos que parecen más propios de una novela de ciencia ficción que de la economía de libre mercado. Si el plan propuesto por la UE y el FMI sale adelante, ¿hay realmente mucha diferencia entre esta medida y lo que hizo MF Global con el dinero de sus clientes a finales de 2011?
Irónicamente, se puede argumentar que esto es en realidad más honesto que lo que han hecho hasta ahora los bancos centrales. A diferencia de las políticas de financiación mediante inflación que se aplican actualmente, al menos este impuesto se plantea abiertamente ante el público. Sin embargo, el efecto neto es el mismo, ya que ambas medidas privan a los ahorradores de su poder adquisitivo. Una vez más, bancos y gobiernos han hecho malas apuestas y han gastado en exceso, y se recurre al público para cubrir la diferencia.
El acuerdo prevé que parte del dinero se extraiga de las cuentas de depositantes sin garantía (a partir de 100 000 €), mientras que el BCE y el FMI aportarían algo más del 40 % del paquete de rescate total, de 10 000 millones de euros.
Además de que se expropia un porcentaje de tu patrimonio, la parte que queda también pierde valor mientras se infla la moneda. Es un trato pésimo para cualquiera que haya intentado tomar la decisión conservadora de poner su dinero en un banco supuestamente seguro.
Más significativo aún es el precedente que sienta. Deja en evidencia hasta qué punto se ha vuelto arbitrario todo el proceso de toma de decisiones de la eurozona. Si esto puede ocurrir en Chipre, ¿qué impide que la eurozona aplique la misma estrategia en España, Italia, Grecia o Portugal? Nunca ha sido más importante sacar tus activos de las divisas y los sistemas bancarios tradicionales.