La sacudida de los precios del oro y la plata

La consolidación de la fase alcista del oro, desde octubre de 2008 hasta el máximo de septiembre pasado, fue una corrección clásica en tres tramos: una caída inicial, un repunte y una última caída.

La plata siguió un patrón similar, pero más violento. También estuvo presente la psicología: la última caída convenció a muchos inversores de que la partida había terminado por fin.

Es muy probable que quienes vendieron se estén arrepintiendo. Las consolidaciones que rompen tendencias establecidas, como las medias móviles de 200 días, sacuden a los tenedores débiles, que volverán a comprar más arriba, cuando se sientan más seguros. Los grandes operadores del mercado de futuros lo saben: tus pérdidas son sencillamente sus ganancias. Y, como resultado, tanto el oro como la plata se apoyan ahora en una base mucho más sólida, sin esos tenedores débiles. Jugar a este juego es letal para tus ahorros. En cambio, es más sensato entender lo que ocurre en términos económicos sencillos. Para ello debes poner tu forma habitual de pensar del revés y darte cuenta de que lo que sucede con los precios de los metales preciosos es solo un reflejo de lo que realmente le sucede al papel moneda.

En pocas palabras, los gobiernos de todo el mundo están devaluando su papel moneda a un ritmo cada vez mayor. La impresión de euros para rescatar a los bancos ha sido noticia, pero este proceso no ha hecho más que empezar. Estados Unidos, que debe ser el centro de la atención monetaria, se ha comprometido a mantener los tipos de interés en cero durante los próximos tres años, algo sin precedentes. El resultado es que el precio del oro se ha quedado rezagado frente a unos acontecimientos monetarios excepcionales. Puedes verlo con claridad en el gráfico siguiente.

TMS

Este gráfico muestra la Oferta Monetaria Verdadera (TMS) en dólares estadounidenses (efectivo, depósitos a la vista y cuentas corrientes, más algunos otros saldos de efectivo menores) expresada en reservas oficiales de oro en poder del Tesoro de EE. UU. Ha aumentado de forma notable con los años y cabe esperar que se acelere aún más a partir de la cifra de diciembre, de 31 600 dólares por onza de oro. Entretanto, el porcentaje de la TMS respaldado realmente por oro se situaba en el 4,8 % a final de año, y se muestra con la línea azul.

El gráfico muestra con claridad que, aunque el oro ha subido de forma espectacular en la última década en términos nominales en dólares, ajustado por el dinero adicional en el sistema solo ha subido un 150 %. Sorprendentemente, el precio del oro medido en estos términos de TMS solo ha vuelto al nivel de finales de 1991, cuando el precio nominal era de 360 dólares. Por tanto, la valoración del oro sigue en niveles excepcionalmente bajos.

La perspectiva que aportan gráficos como este es vital para entender los peligros del tsunami de papel moneda y deuda. Los gestores de carteras convencionales han pasado por alto este punto por completo, limitados por el lastre de la teoría de gestión de carteras y de la economía keynesiana. Pero hay un grupo creciente de particulares en todo el mundo que sí lo entienden y están acumulando oro y plata físicos. Empiezan a comprender que lo que ocurre es que el papel moneda cae, y no que el oro y la plata suban.

El mensaje es que, si piensas como un inversor, probablemente perderás tu inversión. Si eres consciente de lo que le ocurre al papel moneda, probablemente no la perderás.

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