
Los precios del oro y de la plata cayeron esta semana con poco volumen de operaciones, ya que los mercados estadounidenses permanecieron cerrados el lunes por el Día del Trabajo. En la sesión europea de esta mañana, el oro cotizaba a 1925 $, 15 $ menos que al cierre del viernes pasado, y la plata a 23,05 $, 1,10 $ menos.
Los festivos son el enemigo de los especuladores. Mantener posiciones abiertas durante un fin de semana es arriesgado, y más aún durante uno prolongado, como el del pasado fin de semana. Empezaron a reducir sus posiciones el miércoles pasado, lo que acercó peligrosamente el precio de la plata a los niveles de stop y facilitó que los Swaps en Comex los sacaran del mercado con unas pocas ventas en corto.
Los especuladores no suelen darse cuenta de que su forma de operar es una información valiosísima para los creadores de mercado y las mesas de negociación de los bancos de metales preciosos. Estos saben lo nerviosos que es probable que estén los clientes del corredor A o del corredor B cuando entran en el mercado. Habrán evaluado la calidad de las compras especulativas durante el repunte anterior y habrán actuado en consecuencia. Claramente motivados por su optimismo de fondo, comentaristas que se jugaban poco o nada en el mercado leían los gráficos y decían que la plata se iba a ir a la luna. Eso es lo que crea oportunidades rentables para los creadores de mercado.
El 15 de agosto, cuando la plata tocó fondo en 22,25 $, la categoría de Managed Money en Comex estaba en posición neta corta de 6670 contratos, por valor de 742 037 500 $. Para el 29 de agosto, los habían zarandeado hasta provocarles pérdidas y pasaron a una posición neta larga de 16 479 contratos, por valor de 2 035 156 500 $. Los volvieron a zarandear, con el precio desplomándose hasta 22,86 $ en un momento de ayer. El alcance de sus pérdidas conjuntas en este tercer vaivén se verá en las cifras del informe Commitment of Traders, que se publicarán en breve.
Es la estupidez colectiva de los especuladores lo que ha hecho que los desplumen de esta manera. Dicho esto, la posición técnica de la plata ha mejorado de forma significativa, lo que da motivos para esperar que el próximo repunte esté mejor fundamentado ahora que se ha sacudido de encima a la panda de ingenuos.
Los movimientos del oro han sido más moderados. En parte se debe a un menor nivel de especulación en el contrato de Comex, unido a una baja liquidez del metal precioso. Y el interés abierto, el mejor indicador general del interés de los especuladores, sigue en niveles históricamente bajos, como muestra el siguiente gráfico.

Lo que ahuyenta a los especuladores es la fortaleza del dólar y la tozudez de los rendimientos de los bonos, que se ilustran en los dos gráficos siguientes.

Aunque todo el mundo espera una recesión y, con ella, una moderación de la inflación del IPC y una vuelta a tipos de interés más bajos, eso no parece estar ocurriendo. Una lectura desapasionada de los dos gráficos anteriores sugiere con fuerza que el dólar está consolidando sus caídas anteriores y que el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años va a subir de forma notable. Pero el momento oportuno es esencial.
Hay pocas dudas de que unos rendimientos más altos de los bonos agravarán los problemas de los bancos. El siguiente gráfico muestra hasta qué punto los bancos con pérdidas en bonos buscan amparo en el Bank Term Funding Programme de la Fed, creado para evitar que los bancos quiebren por pérdidas de valoración a precios de mercado.

Con 108 000 millones de dólares, sigue subiendo…