
El oro y la plata se han debilitado desde el cierre del viernes pasado, y la plata ha sido la más castigada. En la sesión matinal europea de hoy, el oro cotizaba a 1942 $, 33 $ por debajo del cierre del viernes pasado, y la plata a 24,15 $, 1,45 $ menos. El volumen de negociación de los futuros de plata en la Comex fue relativamente alto, mientras que el del oro fue moderado. El siguiente gráfico muestra la relación oro/plata, que ha subido hasta 80.

Si hubiera un desplazamiento desde la moneda fiduciaria hacia el dinero metálico, esperaríamos que esta relación bajara. En cambio, ante la subida de los rendimientos de los bonos, el mundo fiduciario considera que la renta variable es el refugio frente a la inflación de los precios de consumo, y el Dow ha subido un 12 % neto durante el último mes. Y esto ocurre a pesar de que el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años ha subido hasta el 2,95 %.

El motivo de desviarnos del tema del oro y la plata es señalar que se están acumulando enormes tensiones en el mundo fiduciario, que probablemente lo desestabilicen. Aunque el aumento de los precios de la energía y las materias primas se ha detenido por ahora, la falta de oferta para los niveles de demanda actuales se ha agravado por las sanciones contra Rusia, por las interrupciones en China en la producción de bienes de consumo y por los confinamientos que afectan al transporte marítimo en Shanghái y otros lugares.
Los precios de consumo no solo van a subir muy por encima de los niveles actuales del IPC, del 8 %, sino que además los mercados no han descontado la presión al alza sobre los tipos de interés y los rendimientos de los bonos. Asimismo, no hay duda de que el encarecimiento de los alimentos en los próximos meses y los mayores costes de la energía amenazan con desestabilizar la política.
Los mercados fiduciarios están a punto de sufrir una sacudida cuando estas realidades se impongan. Cualquiera que no esté en la burbuja fiduciaria sabe que la renta variable se verá debilitada por la combinación de la subida de los tipos de interés, que socava la base de valoración, y la amenaza que esto supone para la actividad económica y para los gobiernos con déficits crecientes. La renta variable, y presumiblemente el bitcóin, que cada vez se correlaciona más con ella, no ofrecerá ninguna protección frente a la inflación. Es esa comprensión la que probablemente lleve a los inversores a buscar una cobertura genuina, que solo pueden ser el oro y la plata. El oro y la plata siguen siendo legalmente dinero, algo que las criptomonedas no son.
No está claro si los bancos de metales preciosos comprenden del todo esta dinámica. Un macroeconomista diría que la subida de los tipos de interés es mala para el oro. Un economista clásico entiende la diferencia entre el oro y la moneda fiduciaria. Es probable que un operador con posiciones cortas en los mercados de papel sea keynesiano y esté convencido, contra toda evidencia, de que las políticas de los bancos centrales seguirán suprimiendo el precio del oro.
Quienes defendemos el dinero sólido luchamos contra el sistema establecido. El establishment aún no ha terminado de suprimir a los rivales de sus monedas de papel. Por eso, siempre es imprudente operar en su contra, y quienes entendemos que el mundo del papel moneda y de sus activos financieros inflados está a punto de verse socavado por tipos de interés y rendimientos de los bonos mucho más altos, seguimos acumulando y agradecemos la oportunidad. Aunque, como referencia, los indicadores técnicos tienen buena pinta.
