Ya están disponibles las cifras mensuales de febrero de los componentes en dólares estadounidenses de la oferta monetaria austriaca, o verdadera oferta monetaria (TMS).
La TMS más las reservas excedentarias equivalen a la cantidad de dinero que puede retirarse sin previo aviso, incluidos los depósitos a plazo que, en la práctica, pueden retirarse al instante sin previo aviso, renunciando únicamente a los intereses. Se muestra en el gráfico a largo plazo que aparece a continuación.

La línea negra de puntos es la trayectoria exponencial, que la TMS siguió de cerca hasta que el gobierno estadounidense abandonó por completo la convertibilidad en oro en 1971, y continuó haciéndolo, con algunas oscilaciones, hasta 2008, cuando la TMS despegó y se volvió hiperbólica; es decir, empezó a expandirse a un ritmo mayor que el exponencial. Este gráfico es la forma más clara de ilustrar la depreciación acelerada del dólar.
También sirve de referencia para el yen, la libra y el euro, que también se emiten a un ritmo cada vez mayor. El salto a la hiperaceleración se debió a la respuesta de los bancos centrales a la crisis bancaria, pero hoy hay cuatro razones por las que la emisión de dinero probablemente seguirá por esta senda hiperbólica.
- La economía estadounidense está en recesión. Las estadísticas que sugieren que es estable son engañosas, porque el deflactor subestima gravemente la inflación. Una valoración más correcta, acorde con las cifras de inflación calculadas por Shadowstats.com, es que la economía se contrae quizá un 5 % anual. Por tanto, la necesidad de que los bancos centrales sigan inyectando dinero nuevo en la economía es fuerte.
- Mientras la recuperación económica esperada siga en suspenso, los bancos comerciales acumularán deuda incobrable. La Fed tendrá que crear dinero nuevo en cantidades crecientes para mantenerlos en funcionamiento y evitar que caiga el valor de las garantías de los préstamos, lo que empeoraría la situación. Solo por esta razón, no se puede permitir que suban los tipos de interés.
- El déficit del gobierno seguirá aumentando porque los ingresos fiscales, que dependen de la recuperación económica, no podrán seguir el ritmo del gasto público. Además, la relajación cuantitativa es necesaria para mantener bajo el coste de los intereses de la deuda pública y para que la Fed pueda financiar el déficit mediante la compra de bonos del Tesoro.
- El gasto social obligatorio, incluidas las pensiones, la sanidad y las prestaciones por desempleo, se está acelerando. Esto garantizará que el gasto del gobierno estadounidense siga aumentando, y acabará con cualquier esperanza de que la recuperación económica permita finalmente al gobierno equilibrar sus cuentas. Dicho de otro modo, estos pasivos futuros solo pueden cubrirse mediante creación monetaria.
Por lo tanto, el camino de menor resistencia es seguir emitiendo cada vez más dinero (mientras conserve algo de poder adquisitivo). La alternativa, permitir el colapso del sistema bancario, de las empresas e incluso del propio gobierno, resulta inaceptable. Mientras tanto, el dólar dispone de una breve ventana de tipos de interés cero antes de que el efecto de los aumentos excesivos de la cantidad de dinero sobre los precios pase de inflar el valor de los activos a inflar los precios de los alimentos, la energía y otros bienes de consumo.
Estos cuatro problemas distintos afectan a todas las grandes divisas, y no solo al dólar. En algún momento la confianza en las monedas fiduciarias empezará a flaquear, lo que se reflejará en una caída inesperada de su poder adquisitivo, evidenciada por un salto de los precios. Conviene tener esto presente mientras afrontamos las crecientes dificultades económicas y financieras de 2013.