El oro llama una y otra vez a la puerta de los 1.600 $, aunque por ahora no ha logrado volver a superar ese precio. La plata se ve frenada en los 29 $, y el platino está al mismo nivel que el oro y cotiza con un patrón muy similar al del metal amarillo en las últimas sesiones.
El mercado sigue claramente en modo «risk on» (complacencia), y ayer el Dow Jones registró su décima jornada consecutiva de subidas, la mayor racha de subidas diarias consecutivas desde 1996. A principios de esta semana el índice de volatilidad alcanzó su nivel más bajo desde abril de 2007, otro indicador de que los fondos de inversión libre mantienen un ánimo de «fiesta».
La otra cara del optimismo del dinero gestionado con las acciones es su pesimismo con el oro y la plata. En King World News, Dan Norcini informa de unos datos asombrosos del COT que ilustran este punto: los fondos de cobertura tienen ahora su menor posición neta larga en oro desde julio de 2007 y mantienen actualmente una posición corta equivalente a más del 10 % de todo el interés abierto del Comex en futuros de oro. Alasdair Macleod se refirió al aumento que hemos visto en el interés corto de los especuladores en oro desde finales del año pasado, y señaló que en los últimos años, «como indicador contrario, la posición corta de estos gestores de dinero que siguen las tendencias ha tenido un historial perfecto». Piensa, por ejemplo, que en julio de 2007 el precio del oro cotizaba en la parte baja de los 600 $/oz, pero estaba a punto de iniciar un gran repunte que lo llevó a más de 1.000 $/oz a mediados de marzo de 2008.
Norcini afirma que no «recuerda haber visto nada como esto [la actual posición corta de los fondos de cobertura] desde que empezó este mercado alcista hace 12 años… Los fondos de cobertura se enfrentan ahora, en esencia, a los bancos centrales de Oriente Medio y Extremo Oriente y a los bancos comerciales. El problema [para los fondos] es que esos bancos centrales son gigantes comparados con los fondos de cobertura».
Jeff Clark, de Casey Research, también ha publicado un artículo similar titulado «The Very Best Advice to Ignore» («El mejor consejo que conviene ignorar»), que habla de las pésimas previsiones del precio del oro que ofrecen los analistas de materias primas de grandes bancos y casas de bolsa. Fíjate, por ejemplo, en el gráfico siguiente.

Resulta extraño que a esta gente todavía se le pague bien por hacer estas previsiones y que los medios de comunicación aún las tomen en serio.