
Ha sido una semana desigual para los metales preciosos. Empezó con un repunte prometedor y un «bear squeeze» (cierre forzoso de posiciones cortas) especialmente notable en la plata, antes de que el dólar se beneficiara de una nueva huida del euro, el yen y la libra. Además, el yuan chino tuvo una semana turbulenta. En medio de esta agitación de las divisiones, el oro perdió 46 $ respecto al cierre del viernes pasado y cotiza a 1660 $ en la sesión europea de esta mañana. La plata apenas varió, con 18,89 $.
Como puede verse en nuestro gráfico principal, la plata llegó a cotizar hasta los 20 $ el lunes. Mientras los operadores toman posiciones cortas en derivados de papel, desde todas partes llegan informes de demanda de metal físico, que escasea. Las importaciones de plata de la India se dispararon hasta las 5100 toneladas en los primeros siete meses de 2022.
No es de extrañar que existan condiciones de «bear squeeze» en la plata. Nuestro siguiente gráfico muestra que los fondos de cobertura en Comex mantienen una posición corta neta peligrosamente elevada.

La más mínima relajación del índice ponderado por comercio del dólar (TWI) provocará sin duda una oleada de compras de pánico en un mercado gravemente falto de metal precioso físico. A continuación, el TWI del dólar.

¿Qué lo está impulsando todo? Lo primero que hay que señalar es que los rendimientos de los bonos estadounidenses están subiendo y parecen a punto de romper al alza, dejando atrás los tipos de interés de otras divisas.

Probablemente este es el gráfico que está haciendo que los mercados de papel corran a cubrirse. A continuación, el efecto sobre otras divisas principales.

El desplome de las divisas frente al dólar continúa, sin visos de tregua para el yuan, el yen, el euro y la libra. No es de extrañar que los especuladores internacionales vean en estas divisas oportunidades para posiciones cortas.
Siendo así, a pesar de la escasez de metal físico y de que las cámaras de Comex se están vaciando del oro y la plata registrados para entrega, se entiende que los fondos de cobertura (que muy rara vez toman la entrega) sigan vendiendo en corto oro y plata de papel. El 6 de septiembre (fecha del último informe Commitment of Traders, que se actualizará más tarde hoy), la categoría Managed Money mantenía una posición corta neta de 6972 contratos en oro, pero hay pocas dudas de que hoy la posición es aún más extrema. Como referencia, la posición media a largo plazo de esta categoría es larga neta de 110 000 contratos.
Con el aumento de los rendimientos del Tesoro de EE. UU., los mercados de renta variable también se han visto muy golpeados. Desde la apertura del lunes, el índice S&P500 ha caído un 5,5 %. Los mercados se habían dejado convencer de que las señales de creciente debilidad económica pondrían techo a los tipos de interés. Ahora están despertando ante la perspectiva de nuevas subidas de los tipos de interés, de los rendimientos de los bonos y de una recesión más profunda.
La teoría keynesiana no puede explicar que coexistan inflación y recesión. Por eso no sorprende que el establishment de la gestión de inversiones esté desconcertado. Y tampoco sorprende que la reacción instintiva sea vender todo para tener dólares líquidos. Pero esa suele ser la reacción en estas circunstancias, a la que sigue la constatación de que saltar de la sartén al fuego no es sensato.
Mientras los operadores asustados corren en la dirección equivocada, los «stackers» (quienes acumulan metal físico) seguirán impasibles y se alegrarán de la oportunidad de hacerse con más oro y plata a precios erróneos.