La Fed maquilla las cifras

En su comunicado de prensa, la Fed anunció que esperaba que los tipos de interés «justifiquen niveles excepcionalmente bajos para el tipo de los fondos federales al menos hasta finales de 2014».

El hecho de que los bancos centrales que rigen las dos monedas más importantes del mundo estén emitiendo dinero para todo el que lo pida, con un coste de intereses muy bajo y durante hasta tres años, no ha pasado desapercibido para el oro y la plata, cuyos precios se dispararon en respuesta al anuncio de la Fed.

La Fed ha prolongado de hecho su política de tipos de interés cero (ZIRP) otros 18 meses. El motivo declarado son los «bajos niveles de utilización de recursos y una perspectiva de inflación moderada a medio plazo». Quizá más importante, y no dicho, es la elección presidencial prevista para finales de este año y la necesidad de financiar un déficit que parece imposible de recortar.

La Fed corre enormes riesgos con su ZIRP prolongada, principalmente que la inflación monetaria se transforme en inflación de precios. Para lograr su bajo objetivo de inflación, la Fed utiliza el índice de precios del gasto en consumo personal (PCEPI), que supone que los consumidores desplazan su gasto de los bienes más caros hacia los que son estables o bajan de precio. El resultado es que este índice sube aproximadamente un tercio menos que el índice de precios al consumo (IPC), que a su vez sube menos de la mitad que el IPC calculado con la metodología más honesta utilizada antes de 1980. En definitiva, la Fed emplea objetivos de inflación tan ajustados que carecen en la práctica de todo significado.

Para los keynesianos de la Fed, la inflación moderada va unida a una economía débil, y aquí la Fed es muy selectiva en su enfoque. Admite que el empleo está repuntando y que el gasto de los hogares «sigue avanzando», pero prefiere preocuparse por la desaceleración de la inversión fija y un sector inmobiliario deprimido. Sea cual sea tu opinión, sin duda hay suficientes señales de estabilización económica para justificar una postura de espera, en lugar de comprometerse con la ZIRP otros 18 meses.

Yo opino que el producto interior bruto probablemente sorprenderá al alza, como escribí en un artículo para GoldMoney el 10 de enero. En ese artículo di razones concretas y sugerí que el dinero empezará a fluir de los mercados de capitales hacia la economía. Esto es importante, porque el PIB es solo una cantidad monetaria y puede subir sin ningún avance económico subyacente; la diferencia se refleja en los precios de los bienes y servicios. Así, el PIB puede subir sin una mejora real de la actividad económica, reflejando simplemente precios más altos.

En realidad, es imposible medir los cambios en los precios de los bienes y servicios, por lo que no pueden cuantificarse. Subestimar las subidas de precios mediante una aproximación por índice, como el deflactor del PIB, que representa la inflación de precios de forma similar al PCEPI, infla artificialmente el PIB real. Será interesante ver qué excusa se le ocurre entonces a la Fed para seguir aún más tiempo con la ZIRP. La realidad es que la Fed y otros banqueros centrales están acorralados y solo les queda una herramienta: emitir todo el papel moneda necesario para evitar una calamidad financiera sistémica. Esta realidad apenas empieza a calar entre los particulares con ahorros que proteger, y por eso los metales preciosos hicieron bien en subir tan bruscamente.

Volver a los análisis de Goldmoney