James Turk presenta su nuevo libro: The Money Bubble: What to do before it pops

En su declaración ante el Congreso en 1912, J.P. Morgan, el principal financiero de su época, afirmó: "El dinero es oro, nada más." Un siglo después, la levenda de Wall Street Warren Buffett defendió una opinión diametralmente opuesta al proclamar que el oro "no tiene utilidad" y que "cualquiera que lo viera desde Marte se rascaría la cabeza" tratando de entender por qué la gente le da valor.

¿Cómo es posible que hace cien años el dinero fuera únicamente oro y que ahora el oro no tenga utilidad? ¿Ha cambiado realmente el oro? ¿O lo único que ha cambiado es la percepción de la gente, y el oro tiene la misma utilidad de antes, pero sus atributos se ignoran o se han olvidado?

Estas preguntas, y muchas más, se responden en The Money Bubble: What To Do Before It Pops, un nuevo libro que he escrito con John Rubino. Explicamos qué es realmente el dinero, por qué existe una burbuja y, lo que es más importante, qué hacer antes de que estalle.

Themoneybubble

Una burbuja surge cuando la sabiduría convencional contradice la realidad económica. Por ejemplo, durante la burbuja puntocom había una creencia extendida pero errónea de que los beneficios no importaban, solo la cuota de mercado. La burbuja inmobiliaria creció sobre la creencia generalizada, aunque a todas luces incorrecta, de que los precios de la vivienda nunca bajaban. Hoy la sabiduría convencional cree que las monedas nacionales son dinero, en lugar de lo que realmente son: un sustituto del dinero que circula en su lugar.

Es un principio básico de la sociedad civilizada que los bienes y servicios se pagan con bienes y servicios. Todo el comercio nace del trueque, en el que se intercambian productos útiles y valiosos por otros productos que también son útiles y valiosos. Así avanzamos los seres humanos y elevamos nuestro nivel de vida.

Si "pago" un producto prometiendo entregar mi producto mañana, la transacción no queda extinguida. El comerciante ha asumido un "riesgo de pago" al aceptar un "sustituto del dinero" en lugar del "dinero" propiamente dicho. El comerciante mantiene ese riesgo hasta que toma el sustituto del dinero y lo intercambia por algún bien o servicio útil y valioso para él, suponiendo, claro está, que pueda hacerlo antes de que ocurra algún suceso ruinoso que erosione o destruya el poder adquisitivo del sustituto del dinero.

Por tanto, el crédito no puede completar una transacción. El uso del crédito mediante cualquier sustituto del dinero simplemente aplaza el pago a una fecha futura, y la aceptación de este aplazamiento por parte del comerciante significa que asume la promesa de alguien, y eso siempre implica riesgo. Ese riesgo es la pérdida de poder adquisitivo que resulta de la inflación, las quiebras bancarias y los controles de capital. Es el riesgo de las promesas incumplidas.

Como deja claro la cita de J.P. Morgan anterior, el dinero es simplemente el activo tangible más líquido de la economía. Cuando un comerciante acepta crédito en forma de algún sustituto del dinero a cambio del producto que vende, no se le está "pagando" en el verdadero sentido de la palabra.

Así, por ejemplo, si pagara el producto del comerciante con una moneda de oro, la transacción quedaría extinguida de inmediato. Se intercambia un activo por otro activo. Yo recibo el producto y el comerciante recibe la moneda; no le queda ningún riesgo pendiente, a diferencia de una transacción en la que se usa cualquier moneda nacional, porque todas ellas representan crédito. Toda moneda nacional en circulación es un pasivo en el balance de algún banco, y los pasivos, por supuesto, no son activos. Las monedas nacionales no son más que promesas que se intercambian por bienes y servicios, y las promesas siempre conllevan riesgo porque pueden incumplirse, y a menudo se incumplen.

Las observaciones anteriores significan que el oro está en el centro de todo el comercio porque es el activo tangible más líquido de la economía mundial. El oro es el dinero del mundo, y la plata es un útil sustituto del oro que también puede servir como dinero.

Así que lo que era cierto hace 100 años sigue siéndolo hoy. El dinero es oro, pero en las últimas décadas cada vez menos personas reconocen este principio fundamental.

Como resultado, las crecientes ideas erróneas sobre el dinero han generado la Burbuja del Dinero, que se ha convertido en la mayor burbuja de nuestro tiempo. Dada la expansión del crédito sin precedentes de hoy y la aceptación ciega de los sustitutos del dinero en todo el mundo, la Burbuja del Dinero, comparada con las distintas burbujas que han causado estragos en los últimos años, será la más perjudicial de todas cuando estalle, como John y yo explicamos en nuestro nuevo libro.

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