
El oro y la plata continuaron su consolidación esta semana, con el oro 17 $ por debajo del cierre del viernes pasado, en 1986 $ en la negociación europea de esta mañana. En el mismo período, la plata bajó 24 centavos hasta los 25,07 $. En la Comex, el volumen del contrato de oro fue bajo, con 95 300 onzas (2,96 toneladas) entregadas en los cuatro primeros días, mientras que el volumen de la plata fue más sólido.
Esta semana, el Silver Institute publicó su informe anual World Silver Survey. En la introducción afirmaba: «Una vez más, 2022 fue un año de fuerte contraste entre los fundamentos de la plata y la actitud de los inversores institucionales hacia el metal; mientras el mercado de la plata registraba lo que pudo ser el mayor déficit de la historia, los inversores profesionales se mostraron indiferentes o bajistas durante gran parte del año».
Según las cifras del Silver Institute, en 2022 la demanda superó a la oferta en 237,7 millones de onzas (mo), compensadas solo en parte por la liquidación de ETF, lo que deja un déficit neto de 111,9 mo. Eso confirma sin duda nuestra visión del mercado.
El factor decisivo es la inversión neta. Para el año en curso, el Instituto prevé que la demanda neta de inversión caiga 30 mo, lo cual, dada la actual escasez de oferta en el mercado, parece desfasado. Se espera un aumento de 20 mo tanto en la producción minera como en la demanda industrial. Aunque no lo dicen, los autores esperan que la demanda estadounidense y europea se modere por el mal desempeño económico, partiendo de una reducción escasa o nula de los tipos de interés y de unos mercados financieros débiles. Esto les lleva a pronosticar un precio de la plata de 18 $ a final de año.
Este razonamiento presenta dos posibles fallos:
- Asumen que la demanda de ETF caerá junto con los mercados bursátiles, sin tener apenas en cuenta, o nada en absoluto, el traspaso defensivo de carteras hacia los metales preciosos por parte de los inversores.
- La previsión de demanda no tiene en cuenta las perspectivas de la economía de China ni de todo el continente asiático, incluida la India, donde el crédito bancario ya se está expandiendo.
Como de costumbre, los informes de este tipo los redactan analistas del sector que, en sus previsiones de precios, asumen que el poder adquisitivo del dólar es constante. Esto contradice la evidencia y es la razón por la que la gente corriente se protege del crédito refugiándose en los metales preciosos.
Pasando a los mercados, esta semana el índice del dólar ponderado por comercio se mantuvo estable tras encontrar soporte en el nivel de 100,5, señalado con la línea de puntos en el gráfico siguiente:

Aunque los movimientos del índice han sido pequeños, los precios del oro se han movido de forma constante en sentido contrario. Pero dado que los extranjeros operan cada vez más en otras divisas, es solo cuestión de tiempo que el índice ponderado por comercio rompa a la baja los niveles de soporte actuales. Cuando eso ocurra, cabe esperar que los metales preciosos suban con fuerza.
Pero hay una falacia que superar: que la subida de los tipos de interés perjudica al precio del oro. Esto quedó desmentido en la década de 1970, cuando el oro pasó de 35 $ a 850 $ mientras el tipo de los fondos federales más que se duplicaba.
Es casi seguro que la contracción del crédito bancario mantendrá los tipos de interés altos, lo que provocará más quiebras bancarias. En estas circunstancias, serán los inversores que huyen del riesgo sistémico quienes impulsarán los precios de los metales preciosos.