Esta semana hemos visto unas bolsas muy volátiles (en su mayoría a la baja), rentabilidades de los bonos con fuertes descensos, el precio del petróleo en caída libre y el oro al margen, pero recuperándose tras un mes o dos nefastos.
En el frente de las noticias, la agencia de calificación S&P nos recordó que Grecia probablemente entrará en suspensión de pagos, Alemania publicó unas cifras de producción industrial pésimas y el Comité Federal de Mercado Abierto publicó inesperadamente unas actas de tono moderado. Entonces, ¿de qué va todo esto?
Esta semana, más que ninguna otra, ha quedado claro que la economía global se estanca, y que la amenaza de una recesión en toda regla en la Eurozona y Japón afecta a otras economías. Y en EE. UU., aunque se habla mucho de una mejora del empleo, lo cierto es que, en relación con el tamaño de la población activa, hay un porcentaje mayor de personas en edad de trabajar sin empleo que en ningún momento desde los años 50, la época del mercado laboral dominado por los hombres.
Esto genera una doble presión sobre el oro y la plata. La caída de los precios de las materias primas, unida a un dólar fuerte, ha golpeado con dureza a ambos metales preciosos desde mediados de agosto: el oro llegó a caer 130 $ y la plata lleva bajando de forma continua desde mediados de julio. Sin embargo, ambos metales se han sobrevendido y, como resultado, han rebotado con fuerza desde los soportes de 1180 $ y 16,75 $ respectivamente. El siguiente gráfico muestra el oro desde su máximo histórico y su media móvil de 200 días.

Los alcistas esperan que el oro haya formado un patrón de triple suelo, lo que, de ser cierto, sugiere que el movimiento posterior será con fuerza al alza. Sin embargo, los patrones de triple suelo son poco comunes y a menudo resultan ser patrones de bandera, o consolidaciones dentro de un mercado bajista que continúa. Necesitaremos ver el oro cotizando de forma convincente por encima de la media móvil de 200 días (actualmente en 1283 $) para confirmar que el mercado ha cambiado de rumbo. Hasta entonces, es probable que los ordenadores que operan con fórmulas programadas sigan en el lado bajista, dado que la tendencia bajista continúa vigente.
Entre estos bajistas hay analistas que piensan que el próximo año subirán los tipos de interés en EE. UU., algo que se considera negativo para el oro, o que prevén una recesión más profunda que lleve a un dólar más fuerte frente a otras divisas. Cuando el FOMC publicó unas actas que aplazaban la subida de tipos, el oro y la plata fueron los que mejor se comportaron del conjunto de las materias primas.
Quienes piensan que la subida de los tipos de interés es mala para el oro olvidan que durante los años 70 los tipos subieron a lo largo de la década y el oro también subió, desde un mínimo de 36 $ en junio de 1970 hasta más de 800 $ al final de la década. Y quienes piensan que la caída de los precios propia de una recesión es mala para el oro olvidan que en 1934 el precio se elevó un 69 % frente al dólar.
Mientras tanto, el repunte de esta semana en el platino y el paladio ha sido espectacular: un 8 % y un 7 % respectivamente.
La próxima semana
Lunes.
Japón: oferta monetaria M2.
Martes.
Reino Unido: IPC, precios de los insumos, precios de producción, precios de la vivienda de la ONS.
Eurozona: sentimiento económico ZEW, producción industrial.
Miércoles.
Japón: utilización de la capacidad, producción industrial.
Reino Unido: ingresos medios, variación del número de solicitantes de prestaciones, tasa de desempleo de la OIT.
Eurozona: balanza comercial.
EE. UU.: IPP, ventas minoristas.
Jueves.
Eurozona: IPCA.
EE. UU.: solicitudes iniciales de subsidio de desempleo, flujos TIC netos a largo plazo, utilización de la capacidad, producción industrial, encuesta NAHB.
Viernes.
EE. UU.: permisos de construcción, inicios de viviendas.