
Tras un mes de consolidación, el oro y la plata rompieron por fin al alza ayer. A primera hora de la mañana en el mercado europeo, el oro subía 38 $ respecto al cierre del viernes pasado, hasta los 1735 $, y la plata subía 77 centavos, hasta los 16,20 $.
El movimiento del oro procede de una formación de banderín de manual y se ilustra en nuestro gráfico diario que figura a continuación.

Por lo general, las rupturas de banderines van seguidas de un movimiento rápido que replica el movimiento anterior, lo que nos indica que cabe esperar una fuerte subida del precio del oro de hasta 250 $. Los banderines no son infalibles, pero dado que los bancos de metales preciosos estaban en corto antes de los cierres por el coronavirus en EE. UU. y Europa, y dadas las posteriores promesas de todos los bancos centrales de acelerar la impresión de dinero, los fundamentos parecen respaldar también un precio del oro mucho más alto.
La teoría sobre los banderines es que los operadores que esperaban una ruptura o una corrección más profunda antes de comprar entienden ahora que han perdido el tren y buscarán comprar a medida que el precio se dispare. Con la ruptura, el interés abierto del oro y la plata ha aumentado, lo que es otra señal de confirmación.
La posición corta de los cuatro grandes operadores ha empeorado, como muestra el siguiente gráfico. Para evitar dudas, cada contrato se compone de una posición larga y una corta, de modo que las posiciones reales equivalen al doble del interés abierto registrado, algo que conviene tener presente al calcular las posiciones.

Los cuatro mayores operadores tienen más posiciones cortas netas que en cualquier momento desde 2012. Entonces, la crisis bancaria que se estaba gestando en la UE exigió una intervención para mantener la confianza en los mercados financieros en general. Esta vez, todos los grandes bancos centrales han prometido acelerar la inflación monetaria y el intento de supresión ya ha fracasado.
El 15 de enero, cuando el interés abierto estaba en su máximo, la posición corta neta de los cuatro mayores operadores era de 90 845 contratos y, con el oro a 1556 $, su valor en dinero era de 14 100 millones de dólares. El 5 de mayo, la última fecha de la que tenemos información, la posición corta neta se había más que duplicado, hasta 204 963 contratos, y el precio del oro había subido a 1705 $. Por tanto, las posiciones cortas netas habían aumentado hasta 34 900 millones de dólares, lo que supone un aumento de la pérdida contable de 20 800 millones de dólares. Y esto ocurrió a pesar de lo que parece haber sido una caída provocada en marzo, que hizo bajar el interés abierto desde niveles récord hasta niveles más normales. Se muestra en nuestro siguiente gráfico.

Por tanto, no es de extrañar que a finales de marzo aparecieran enormes primas en Comex. Eran el reflejo de la angustia en la que se encontraban los bancos de metales preciosos. La táctica habitual de eliminar a los especuladores había fracasado estrepitosamente.
El oro y la plata parecen estar ahora embarcándose en la siguiente fase alcista, una que corre el riesgo de generar más compradores a medida que suben los precios. Mientras tanto, la liquidez física se ha evaporado, pues continúan a buen ritmo las compras de ETF físicos, hasta el punto de que GLD, el mayor ETF, contabiliza 46 toneladas de oro en poder del Banco de Inglaterra, y no en la cámara acorazada de HSBC como custodio principal.
Casualmente, esta semana HSBC anunció una pérdida de 200 millones de dólares en un solo día de negociación en el mercado de intercambio por físico del contrato de oro de Comex. Además, los rumores cada vez más insistentes de que la Fed tendrá que introducir tipos de interés negativos solo pueden aumentar la angustia de las posiciones cortas.
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