Esta semana, el oro y la plata han cotizado a la baja antes de la publicación de las actas del FOMC el miércoles. Como se esperaba de forma generalizada, no hubo cambios en el objetivo del tipo de los fondos federales, que probablemente se subirá un cuarto de punto en junio. Ayer, los metales preciosos empezaron a recuperar la compostura y mejoraron desde los mínimos de principios de semana.
El oro bajaba 14 $ respecto al cierre del viernes pasado y cotizaba a 1310 $ a primera hora de la sesión europea de esta mañana (viernes), y la plata bajaba diez céntimos, hasta 16,40 $, en el mismo plazo.
La razón de fondo de la debilidad del oro y la plata ha sido el continuo repunte del dólar, que se muestra en nuestro siguiente gráfico.

Es evidente que, con el índice del dólar ponderado por comercio al alza, los metales preciosos afrontan un viento en contra. La fortaleza del dólar parece deberse a las perspectivas relativas, aparentemente mejores, de la economía estadounidense frente a las de la UE. Quienes siguen la oferta monetaria nos repiten que el crecimiento monetario global agregado se está ralentizando, algo que interpretan como una señal de recesión. Mientras tanto, el estímulo de Trump parece ir a contracorriente de esta tendencia monetaria, ya que parte de los saldos de efectivo repatriados está llegando a la inversión industrial. Por tanto, las perspectivas de subida de los tipos de interés favorecen al dólar.
Es un argumento lleno de agujeros, pero probablemente sea el mejor disponible. Lo cierto es que quienes siguen la oferta monetaria no tienen ni idea, porque ni siquiera intentan distinguir entre el dinero que va a activos financieros, el que va a empresas no financieras o el que fluye de unos a otros.
Mientras Nerón toca la lira, Roma arde. Nuestro siguiente gráfico ofrece una visión más equilibrada de lo que le está ocurriendo al oro.

El oro simplemente se ha movido para probar el límite inferior de la zona de consolidación establecida. También ha bajado poco a poco para probar la media móvil de 200 días, que actualmente se sitúa en 1305 $. Esto probablemente explica parte de los patrones de negociación inusuales en Comex, donde el interés abierto aumenta los días en que el precio cae. El proceso de creación de contratos nos indica que los bancos de metales preciosos y los creadores de mercado están comprando los nuevos contratos, que son posiciones cortas abiertas por especuladores.
En otras palabras, los fondos de cobertura simplemente están jugando con el repunte del dólar vendiendo oro en corto. Aunque los precios de mañana están en manos de los dioses, si miramos hacia delante podemos ver cómo se revertirá esta situación. Los observadores de China (los bien informados) detectan la operación de limpieza del Gobierno, por la que la banca en la sombra, los productos de gestión patrimonial (es decir, vehículos especulativos) y el gasto descontrolado de los gobiernos locales han quedado ya limitados, y el Gobierno está listo para llevar adelante sus propios planes expansivos. Se ha relajado el coeficiente de reservas exigido a los bancos y se está dando luz verde a nuevos proyectos de colaboración público-privada. Hay un creciente ánimo de optimismo que probablemente impulsará la demanda de materias primas.
Además, China y Estados Unidos mantienen actualmente conversaciones sobre aranceles comerciales, y es probable que se resuelvan las diferencias pendientes. La importancia de todo esto es que, justo cuando China haga subir el precio del cobre y de otros metales básicos, el estímulo de Trump también empezará a surtir efecto. Es seguro que la inflación de precios en Estados Unidos se intensificará hacia final de año, lo que creará las condiciones para un precio del oro fuerte.
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