Mientras el oro se topó con algunas tomas de beneficios esta semana, la plata fue la protagonista. Desde el cierre del viernes pasado, tras nuevas y fuertes subidas que llevaron el oro hasta los 1550 $, esta mañana en la sesión europea el oro bajaba 2 $ hasta los 1525 $. En el mismo periodo, la plata subió un neto de 100 centavos hasta los 18,40 $, después de tocar ayer un máximo de 18,65 $. La plata ya casi ha alcanzado la subida del oro este año, como ilustra nuestro gráfico principal.

El comportamiento del oro es notable porque, en la Comex, aunque el contrato del oro está en sobrecompra, no lo está tanto como cabría pensar dada su reciente fortaleza. Lo ilustra el siguiente gráfico, que muestra la posición neta de los fondos de cobertura especulativos a 20 de agosto.

Está claro que los grandes especuladores están disfrutando del recorrido, pero parece que no son los únicos que mueven el precio. En un artículo publicado ayer, defendí que los bancos de metales preciosos intentan reducir su exposición corta al oro, en especial en el mercado de futuros de Londres. Si es así, tenemos una explicación de la notable fortaleza del oro, confirmada por lo poco profundas que son las caídas y por un suelo cada vez más alto bajo el precio.
Lo que resulta aún más notable es la plata. Aquí, con una posición neta larga de 43.896 contratos a 20 de agosto, la categoría de dinero gestionado no está en territorio de sobrecompra por mucho. Este es nuestro siguiente gráfico.

El mensaje es parecido al del oro en la Comex. En el caso de la plata, si los bancos de metales preciosos han decidido empezar a reducir sus posiciones, lo estarán haciendo en condiciones de relativa iliquidez. Esto podría explicar por qué la plata está tan fuerte.
Nuestro siguiente gráfico muestra, a modo de comparación, el precio del oro en las principales divisas.

En un año natural, la subida del oro ha sido similar en todas las principales divisas: la mayor, del 36,3 %, en libras esterlinas, y la menor, del 25,1 %, en yenes. La subida del precio desde mayo del año pasado es verdaderamente un fenómeno global.
En otras noticias, la guerra arancelaria entre China y Estados Unidos continúa, con un presidente Trump que hace declaraciones contradictorias sin pensarlo mucho. Curiosamente, los comentaristas del mercado parecen ser cada vez más conscientes de que los aranceles comerciales están causando un gran daño, y puede que eso llegue a oídos de Trump. Es un destello de esperanza: con Trump preparándose para un segundo mandato presidencial, quizá por fin entienda que una guerra comercial con China minará sus posibilidades por su impacto en la economía estadounidense.
Probablemente eso llegue demasiado tarde para salvar al mundo de una recesión. Casi a diario, estadísticas y encuestas de un lugar u otro aportan pruebas de que la economía global ya no se está expandiendo. Con inflación y bajadas de los tipos de interés, en el mejor de los casos se tardará tiempo en darle la vuelta a la situación.
Los llamamientos a una reforma monetaria llegan desde ámbitos inesperados, como Mark Carney, del Banco de Inglaterra, y los planificadores monetarios chinos. El dólar tiene los tipos de interés oficiales más altos de las principales divisas (salvo el renminbi chino). El sesgo de cualquier nuevo acuerdo, si llega a producirse, es permitir aún más inflación monetaria. Es improbable que cualquier novedad en este frente debilite los argumentos a favor del oro.
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