
Los metales preciosos han vivido una semana pésima, con la plata especialmente castigada.
El oro cayó desde el cierre del viernes pasado, de 1312 $, hasta 1250 $ en su punto más bajo de ayer, una caída del 4,7 %, y la plata pasó de 19,16 $ a 17,11 $, un 10,7 % menos. En las primeras operaciones europeas de esta mañana, los precios estaban más estables, pero dada la magnitud de las caídas es razonable esperar un repunte por cierres de posiciones bajistas antes del fin de semana.
La posibilidad de estas caídas, que llevan al oro hacia su media móvil de 200 días, ya se anticipaba en el informe de mercado de la semana pasada, donde enumeré algunas razones técnicas por las que el dólar podía repuntar con fuerza frente a otras divisas importantes. Eso es lo que ha ocurrido esta semana: el yen ha caído más de un 3 %, el euro aproximadamente un 1 % y la libra un 5 %. De hecho, la libra sufrió anoche un desplome repentino que llegó a ser de hasta el 6 %, antes de recuperarse hasta 1,2460 GBP en las primeras operaciones europeas de esta mañana.
Todo ha tenido que ver con las divisas y con la fuerza repentina del dólar, en general inesperada. La grave escasez de dólares a 3 meses acabó provocando una presión sobre la divisa estadounidense, como predije la semana pasada. A la confusión monetaria se ha sumado la oportunidad de que los bancos de metales preciosos reduzcan de forma considerable sus posiciones cortas en oro en Comex, como muestra la caída del interés abierto en nuestro segundo gráfico.
Es el deseo de obtener beneficios en corto lo que ha impulsado el movimiento, y ha logrado asustar a los inversores en largo para que vendan. Desde principios de julio, los vendedores en corto han conseguido cerrar posiciones por valor de 14.467.500 onzas, con un beneficio nominal de más de 1500 millones de dólares. Es la historia de siempre: lavar, aclarar, repetir. Sin embargo, ha llevado al oro de vuelta a su media móvil de 200 días, que se muestra en nuestro siguiente gráfico.
Esto nos indica que, si la volatilidad de las divisas se calma, el oro encontrará soporte en los niveles actuales.
Con el dólar como la divisa más fuerte, el oro ha aguantado mejor cotizado en las demás divisas principales, como se muestra en nuestro siguiente gráfico.
Esta confusión monetaria llega en un momento en que es evidente que los bancos centrales han fracasado con sus políticas monetarias a la hora de lograr cualquiera de sus objetivos económicos. Los inversores, que se han conformado con seguir los flujos de los bancos centrales e invertir de forma rutinaria en activos financieros, se enfrentan ahora a un dilema. ¿Deben asumir que las políticas de dinero fácil, incluida la flexibilización cuantitativa, se abandonarán y que quizá las sustituirá un dólar fuerte y un euro, un yen y una libra débiles como nueva política monetaria coordinada? Apoyan esta tesis los rumores de que Draghi reducirá los estímulos, de que Kuroda ha perdido credibilidad y de que los presidentes de la Fed de Richmond y Cleveland han insinuado subidas de los tipos de interés del dólar, debido al riesgo de mayor inflación el año próximo.
Esto no debería sorprender a los lectores habituales de los análisis de Goldmoney, que llevan señalando este peligro durante la mayor parte del año. Sin embargo, debo añadir que también hemos señalado que el margen de maniobra de la Fed está muy limitado por el exceso de deuda improductiva y por la crisis financiera que provocaría una subida de menos del dos por ciento en los tipos de los fondos federales.
En resumen, los mercados atraviesan una crisis de supuestos muy arraigados y tienen que adaptarse a que los bancos centrales suban los tipos de interés, aunque no lo suficiente para contrarrestar la inevitable estanflación global que, según hemos defendido, es el resultado más probable del año próximo.
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