
El oro y la plata continuaron su subida esta semana con un comercio físico muy escaso, aunque la negociación de futuros fue activa. Desde el cierre del viernes pasado, el oro subió 20 $ hasta los 1193 $, y la plata 30 centavos hasta los 16,76 $ en la apertura europea de esta mañana.
Detrás de la subida del oro estuvo la caída del dólar, que había sido muy fuerte en la segunda mitad de 2016. En la apertura europea de esta mañana los precios han abierto estables, por debajo de los máximos intradía de ayer, mientras los operadores intentan decidir si habrá algunas tomas de beneficios tras una semana fuerte.
Hoy los metales preciosos parecen repetir su comportamiento del año pasado. La Fed subió el tipo de los fondos federales en diciembre de 2015, y el oro tuvo un rendimiento muy fuerte en los meses siguientes. Del mismo modo, la Fed subió el tipo el mes pasado, y el oro ha subido con fuerza en las semanas posteriores, por ahora.
Igual que en las mismas fechas del año pasado, los operadores técnicos han sido pillados a contrapié, con la gran mayoría en corto en oro y en largo en dólares al comenzar los primeros días de enero. Algunos de ellos aún esperan que se trate de un repunte dentro de un mercado bajista del oro, y señalan que en teoría hay una resistencia superior en la media móvil de 55 días, que ronda los 1195 $. Hasta ahora, hay pocas señales de que este nivel vaya a ser una barrera significativa para nuevas subidas.
Los alcistas del dólar tienen algo en lo que pensar. Ha habido una subida muy fuerte en los últimos meses, así que una consolidación podría estar pendiente. El siguiente gráfico muestra el panorama a más largo plazo.

Incluso con cierta consolidación a corto plazo, el dólar parece estar en una tendencia alcista bien establecida. Dado que el euro domina la ponderación del índice, es muy probable que la precaria situación de la zona euro siga impulsando al alza el índice del dólar. Si añadimos la libra esterlina, el yuan y la debilidad actual del yen, resulta muy difícil ser negativo respecto a las perspectivas del dólar.
La debilidad del dólar a corto plazo quizá refleje las aguas turbulentas en las que se encuentra el presidente electo antes de su investidura. Sin embargo, incluso con un dólar fuerte, los precios de las materias primas y la energía han ido subiendo, lo que demuestra sin lugar a dudas que las presiones inflacionistas globales son mayores de lo que sugieren los titulares centrados en el dólar.
Otra razón de la fortaleza del dólar es que la economía estadounidense está funcionando bastante bien, en contraste con el desastre que es la zona euro. El presidente Trump pretende estimular aún más la economía, lo que llevará inevitablemente a un sobrecalentamiento y a una inflación de precios superior a la esperada. Conviene repetirlo: si la moneda más fuerte se enfrenta a una mayor inflación de precios, imagina lo mal que lo pasarán todas las demás.
Esto ayuda a explicar, quizá, la demanda tan fuerte de oro físico, al margen de los juegos que se practican en los mercados de futuros. No es de extrañar que los no estadounidenses estén acumulando metal precioso. Para ilustrar este tema, nuestro último gráfico muestra el oro cotizado en las cuatro divisas principales, lo que permite ver mejor la fuerza del repunte, que en realidad empezó a mediados de diciembre.