El oro y la plata se resisten a caer por debajo de sus niveles inferiores de consolidación ya establecidos, pese a la fortaleza del dólar. Como se puede ver en nuestro gráfico principal, la plata ha experimentado un rebote notable desde el 1 de mayo, y el oro se ha mantenido firme en los 1300 $, un 5 % por encima del mínimo de diciembre. Desde el viernes pasado, el oro sube 8 $ en las primeras operaciones europeas de esta mañana (viernes), hasta los 1323 $, tras haber caído bruscamente hasta los 1304 $ el miércoles. En el mismo periodo, la plata sube 23 centavos en conjunto, hasta los 16,75 $.
En lugar de obsesionarme con las incertidumbres a corto plazo, dedicaré el resto de este informe a las perspectivas a medio plazo: de vez en cuando deberíamos levantar la vista de nuestros escritorios para ver qué está ocurriendo realmente a nuestro alrededor.
Esta semana, el presidente Trump anunció por fin su decisión de retirarse del acuerdo nuclear con Irán y de volver a imponer sanciones. Por ahora, las sanciones son solo una amenaza, y Trump puede cambiar de opinión con poco o ningún aviso. Pero parece que su objetivo es forzar un cambio de régimen paralizando la economía. Ya ha logrado hacer caer la moneda, lo que perturba el comercio interno.
Un cambio de régimen convendría a Israel y a Arabia Saudí, pero, sobre todo, daría a Estados Unidos un punto de apoyo más firme en la región, y por eso no se permitirá que ocurra. China, Rusia e Irán son socios clave en la integración económica del continente asiático, y los tres países están decididos a desterrar el dólar de su comercio.
En su discurso, Trump dijo: «Unas poderosas sanciones también entrarán plenamente en vigor». Esta nueva política tiene dos problemas. El primero es que no cuenta con el apoyo de los aliados de Estados Unidos en la OTAN, que tienen importantes intereses comerciales en juego; el segundo, que desde el último conjunto de sanciones Rusia y China han desarrollado sistemas independientes de liquidación bancaria y, sobre todo, un futuro del petróleo denominado en yuanes. El volumen de negociación de este contrato casi se ha duplicado en la última semana, hasta los 166 162 contratos, y el interés abierto es ahora de 32 022 lotes, que representan 32 022 000 barriles de petróleo.
Es indudable que este contrato resulta atractivo para Irán, ya que le permite evitar el uso del «dinero de Satán», pero la cuestión es: ¿en qué se cubre ella? Lo más probable es que la respuesta incluya la única forma de dinero que Estados Unidos no puede adulterar, el oro físico, que puede adquirir mediante contratos en yuanes con entrega física en Hong Kong y Dubái.
Es poco probable que Estados Unidos logre derribar la teocracia iraní: al fin y al cabo, lo intenta desde 1979 y lo único que ha conseguido es afianzarla más. Si Trump no da marcha atrás, solo acelerará los planes chinos y rusos de eliminar el dólar. Si da marcha atrás, habrá perdido de forma evidente el pulso, lo que, de todos modos, aumentará la cohesión antiestadounidense y antidólar entre las potencias asiáticas.
Puede que haya un acuerdo intermedio que permita salvar las apariencias, pero parece seguro que la desdolarización se acelerará como consecuencia de que Trump abandone el acuerdo nuclear, y esto se volverá en contra del dólar, lo que en última instancia es bueno para el precio del oro.
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