
Tras la espectacular subida de la semana pasada, el oro y la plata continuaron al alza hasta el martes, antes de entrar en una fase de consolidación. El oro probó el nivel de los 1980 $, un nuevo máximo histórico, mientras que la plata llegó a dispararse hasta los 26,20 $. Esta mañana, en la sesión europea, el oro cotizaba a 1976 $, 75 $ por encima del cierre del viernes pasado, y la plata subía 1,36 $ hasta los 24,12 $ en el mismo período.
Hoy es el último día de negociación del contrato de agosto del oro en Comex, y esta mañana vemos que la entrega del primer día asciende a 32.732 contratos, que representan 101,81 toneladas. Parte de esa cifra podría deberse a operaciones de arbitraje, dado que, en una fase anterior de la vida activa de este contrato, un banco de metales preciosos podía obtener una prima de entre 20 y 30 $ vendiendo el futuro y comprando al contado. Aun así, es una cifra impresionante.
Durante la última semana o más, el oro al contado ha cotizado con una prima de hasta 5 $ sobre Comex. Y dado que el mecanismo de intercambio de futuros por físico (arbitraje) vuelve a utilizarse, la diferencia probablemente habría sido aún mayor. Por tanto, la escasez de metal precioso parece haberse trasladado ahora a Londres, lo cual, de ser cierto, podría ser más grave que una tensión en Comex.
La evolución alcista de los metales preciosos ha ido acompañada de un desplome del dólar, que es nuestro siguiente gráfico.

Los analistas gráficos nos dicen que el dólar está muy sobrevendido y que le corresponde un rebote. Aunque no nos corresponde conocer con certeza los precios futuros, conviene señalar que esta premisa es errónea. El dólar no cae por las fuerzas especulativas que, en el margen, mueven los gráficos, sino porque los extranjeros poseen demasiados dólares en un momento de crisis económica en el que el exceso de capital emprende la fuga. Los defensores del dólar han argumentado lo contrario, sin apreciar que los extranjeros necesitan liquidez en dólares, no enormes cantidades de dólares ilíquidos. En el último recuento, poseían aproximadamente 27 billones de dólares en valores (incluidas inversiones de cartera y bonos del Tesoro de EE. UU.), de los cuales 5,5 billones corresponden a letras y depósitos bancarios. Ninguna otra moneda está expuesta a una oleada de ventas extranjeras de esta magnitud.
Los mismos analistas gráficos nos dicen que el oro está muy sobrecomprado. Pero los indicadores técnicos no muestran lo que realmente está ocurriendo, que es un cierre forzoso de posiciones cortas de los bancos de metales preciosos, que no tienen liquidez suficiente para cerrarlas. Aquí tienes, por si te sirve de algo, un gráfico técnico del oro.

Si aún viviera, el legendario operador WD Gann citaría su regla de los porcentajes: los objetivos de un mercado alcista son una subida del 50 % y después del 100 %, con objetivos adicionales si procede. Su objetivo del 100 % para el oro sería el doble del mínimo, que fue de 1050 $, lo que da un objetivo de 2100 $. Otra de sus reglas era no vender nunca en corto solo porque el precio esté alto.
El problema de fondo es la falta de liquidez física tanto en el oro como en la plata. Además, los flujos hacia los ETF, que en lo que va de mes suman unas 165 toneladas, afectan aún más a una liquidez escasa.
Y por último, esta semana se publicó el comunicado del FOMC, que confirma «que, en vista de la continua perturbación económica, la Fed aumentará sus tenencias de valores del Tesoro y de valores respaldados por hipotecas de agencias, residenciales y comerciales, al menos al ritmo actual…».
Queda mucha más inflación monetaria por venir.
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