Informe de mercado: el coronavirus domina las noticias

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Con un volumen de operaciones muy bajo, el oro y la plata siguieron en fase de consolidación esta semana. Desde el cierre del viernes pasado, en la sesión de la mañana en horario europeo el oro había bajado 12 dólares, hasta los 1568 $, y la plata 25 céntimos, hasta los 17,78 $. 

Las noticias estuvieron dominadas por el coronavirus, que ya se está extendiendo más allá de China. En el momento de redactar este informe, oficialmente había 31.515 casos, 638 muertes y 1.665 recuperados. Pero se trata sobre todo de cifras facilitadas por el Gobierno chino para todos los casos salvo 300, y no gozan de gran confianza. 

Los mercados financieros se comportan como si este virus fuera irrelevante: los rendimientos de los bonos se mantienen contenidos y las bolsas suben con fuerza. En realidad, la mayor parte de la producción de China se ha paralizado de forma indefinida, con consecuencias negativas para el resto de economías abastecidas por la producción china. Por ejemplo, Hyundai, el fabricante surcoreano de automóviles, se ha visto obligado a cerrar todas sus fábricas por la falta de componentes procedentes de China. China incluso ha retirado los aranceles comerciales a las importaciones de EE. UU., presumiblemente para intentar paliar la escasez de suministros causada por el cierre de sus propias fábricas y proveedores. 

Por ahora, el coronavirus se clasifica como epidemia, en gran medida circunscrita a China. Hay cada vez más señales de que podría convertirse en una pandemia declarada oficialmente, que afectaría a otros países. Si la Organización Mundial de la Salud así lo declara, supondrá un reto importante para el optimismo inversor imperante.

Esto plantea un dilema a corto plazo a quienes quieren invertir en oro sin haberlo hecho todavía. Una pandemia amenaza con paralizar la interacción humana y arrastrar al mundo a una recesión inesperada, tan profunda como uno quiera imaginar. El mito entre los inversores es que estas condiciones son deflacionistas y malas para el oro, con el argumento de que el desplome de la demanda de bienes aumenta el poder adquisitivo de las divisas en circulación. La tesis no resiste el análisis, pero en estos tiempos tan extraños la realidad es víctima de la mitología. Si los inversores elevan un poco la mirada, podrán ver la respuesta segura de las autoridades: aumentar el gasto inflacionista, y de forma masiva.

Los gobiernos no solo se enfrentan al estancamiento económico, sino que las empresas endeudadas corren el riesgo de caer en quiebra a medida que se hunden las ventas, y los bancos afrontarán pérdidas crecientes. Los gobiernos no solo tendrán que rescatar a los bancos, sino que también se les pedirá que rescaten a empresas en dificultades.

Quizá la transición de epidemia a pandemia sea el detonante para que los mercados despierten ante esta perspectiva. Aunque el error de valoración más inmediato está en los mercados de acciones y bonos, entre los teóricos del «oro como piedra decorativa» habrá complacencia respecto a la posición corta de los bancos de metales preciosos.

En las últimas dos semanas la posición a corto plazo en Comex se ha corregido en buena medida, con un descenso del interés abierto de unos 150.000 contratos desde mediados de enero, hasta situarlo en niveles más normales. Se muestra en nuestro segundo gráfico, más abajo.



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Este gráfico muestra que la caída del interés abierto no ha ido acompañada de una caída correspondiente del precio del oro, lo cual debería considerarse alcista. Cada vez más, la cuestión pendiente no es si el precio del oro subirá, sino cuándo.

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