
Como se aprecia en nuestro gráfico principal, el oro y la plata avanzaron con fuerza de nuevo esta semana y parecían estar experimentando una revalorización. Esta mañana, al inicio de la sesión europea, el oro cotizaba a 1.354 dólares, frente a los 1.320,80 del cierre del viernes pasado. El oro acumula ya una subida del 17,5% en lo que va de año. La plata cotiza esta mañana a 18,16 dólares, frente a los 17,73 del viernes pasado, y sube un 14% en el año. La plata aún tiene margen para ponerse al día y parece barata en relación con el oro.
La debilidad continuada del dólar, en especial frente al euro, se refleja en precios más altos de los metales preciosos. Al mismo tiempo, los precios de las materias primas suben, impulsados por la demanda de China. China está compensando parte del encarecimiento en dólares de las materias primas al permitir que el yuan se aprecie frente al dólar, un 8% este año.
¿Estamos ante otra situación de sobrecompra para el oro y de sobreventa para el dólar? No cabe duda de que el oro está ahora muy sobrecomprado, tras haber estado muy sobrevendido hace solo seis semanas. El indicador más sencillo es el interés abierto en Comex, que es nuestro siguiente gráfico.
El interés abierto aún no está en los niveles récord de julio de 2016, cuando alcanzó los 657.776 contratos. El precio entonces, por coincidencia, era el mismo que hoy: 1.353 dólares. El interés abierto de hoy es de 581.304 contratos (cifra preliminar, 7 de septiembre). Las condiciones parecen estar dadas para que los bancos de metales preciosos hundan el precio, activando los stops, y recuperen sus pérdidas.
En el lado positivo, el contrato activo actual es el de diciembre, por lo que aún quedan once semanas de negociación hasta la fecha final de contratación. Es cuando a un contrato se le empieza a acabar el tiempo cuando un mercado de futuros del oro sobrecomprado es más vulnerable. El contrato activo de la plata también es el de diciembre, así que se aplica la misma condición.
Las perspectivas del dólar son igualmente importantes, y los mercados de divisas parecen estar despertando ante los peligros que acechan al dólar. Los operadores, en particular los de Wall Street, han adoptado la opinión de que la volatilidad está en otras divisas y no en el dólar. También es habitual pensar que la burbuja de crédito de China implosionará, mientras que los analistas no parecen darse cuenta de que el ciclo del crédito se aplica igualmente al dólar, con una diferencia importante: el crédito en yuanes se destina al progreso económico, mientras que el crédito en dólares acaba convertido en deuda improductiva.
Mientras los bajistas del yuan sufren fuertes presiones, los bajistas económicos de Wall Street suponen que el peligro es la deflación, en cuyo caso, razonan, habrá demanda de dólares. Ignoran erróneamente que los depósitos bancarios en dólares están en su nivel más alto de la historia y, lo que es importante, que el resto del mundo tiene muchos más de los que necesitará en el futuro, dados los indicios de que la hegemonía del dólar está amenazada por China.
La noticia que salió a la luz esta semana, publicada en la prestigiosa Nikkei Asian Review, revela que es probable que China autorice un contrato de futuros de petróleo en yuanes, que, junto con un contrato equivalente de oro en yuanes, permitirá a los exportadores de petróleo a China vender su petróleo a cambio de oro. Su introducción, posiblemente antes de fin de año, promete acabar con el privilegio exorbitante del dólar. Los mercados financieros occidentales han sido pillados a contrapié ante este acontecimiento y, como mínimo, cabe esperar que reduzcan su peso en dólares en favor del oro.
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