El oro y la plata cotizaron esta semana en rangos estrechos; el oro subió 7 $ desde el cierre del viernes pasado y se situó en 1.282 $ a primera hora de la sesión europea de esta mañana (viernes). En el mismo periodo, la plata subió 19 centavos hasta 17,05 $. Los volúmenes en Comex fueron razonables.

En ambos casos, el contrato de diciembre está llegando a su vencimiento y los especuladores tienen que decidir si cierran o renuevan sus posiciones. Si no intervienen otros factores, esto apunta a que la presión vendedora supera a la compradora, lo que llevaría a precios más débiles. Para los bancos de metales preciosos, que están perennemente en corto, es una oportunidad para favorecer precios más bajos y poder cerrar sus posiciones con beneficio.
Del lado alcista, el dólar se ha debilitado cerca de un 1 % en su índice ponderado por comercio en lo que va de mes, lo que ha contribuido a respaldar los precios del oro.
Cabe esperar que la subida de tipos de la Fed en diciembre (que los mercados dan casi por segura) beneficie a los bancos de metales preciosos. Querrán ver precios más bajos, no solo por los beneficios de trading y las bonificaciones de sus departamentos, sino también por las valoraciones de fin de año. Es lo que ocurrió en noviembre de 2015 y 2016, cuando se dieron las mismas condiciones. Sin embargo, tras la subida de tipos siguieron fuertes repuntes.
Lo que más tendrán en mente los operadores son los gráficos, y la situación actual se muestra a continuación.
La media móvil de 55 días ha girado a la baja y se sitúa ahora en 1.295 $. Esto sugiere que, para que el oro siga subiendo, debe superar este nivel y el de 1.300 $ de forma convincente. Los operadores de los bancos de metales preciosos lo verán como algo que hay que impedir, así que recurrirán a todos los medios para lograrlo.
Mientras tanto, la media móvil de 200 días representa un soporte técnico en 1.265 $. Si los bancos de metales preciosos consiguen llevar el oro por debajo de ese nivel, el premio podría ser un movimiento hacia la línea de puntos, en 1.210 $. Por ahora, y suponiendo que todo lo demás se mantenga igual, la apuesta es que este será el resultado más probable.
Si esto ocurre, debería ser una gran oportunidad de compra para los operadores dispuestos a ver más allá de los juegos de Comex. Hay pocas dudas de que las perspectivas del dólar para el próximo año son bajistas, aunque solo sea por el fuerte deseo de los chinos de prescindir de él para la liquidación del comercio. Aunque todos vigilamos el tipo de cambio dólar-euro, por ser con diferencia la mayor divisa de la cesta ponderada por comercio del dólar, la relación más importante probablemente sea la del yuan. Este es nuestro tercer gráfico.

El yuan puso fin a su mercado bajista en enero y desde entonces ha subido con fuerza, llegando a avanzar hasta un 7,5 % en un momento dado. Conviene recordar que, como mayor importador de materias primas del mundo, a China le conviene ahora ver cómo se aprecia su moneda. Por tanto, es probable que esta tendencia se reanude una vez termine la actual fase de consolidación.
También ayuda a explicar por qué la demanda china de oro físico se ha mantenido tan firme. Para los ahorradores chinos, el precio ha subido solo un 4 % este año, y si los operadores de Comex hacen bajar el precio, es probable que compren más.
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