Informe de mercado: coronavirus, ¿cisne negro?

Gráfico Hoy 1

Fue otra semana tranquila para el precio del oro, pero la plata salió perdiendo. En la negociación matinal en Europa, el oro cotizaba a 1579 $, 7 $ más que el viernes pasado, mientras que la plata había perdido 23 centavos y se situaba en 17,87 $. El peor comportamiento de la plata frente al oro eleva la relación oro/plata a más de 88 veces, lo que nos indica que todo el movimiento responde a los titulares, con poco interés más amplio por las relaciones monetarias. Cabe esperar que la plata supere al oro cuando la comunidad inversora en general empiece a entender que el oro está en una fase alcista y que la plata es una inversión de recuperación.

Mientras el precio del oro se mantuvo relativamente estable, hubo una caída notable del interés abierto al vencer el contrato de febrero en Comex. Desde su máximo de 799 541 contratos el 15 de enero, según la estimación preliminar de ayer, el interés abierto había caído casi 116 000 contratos, casi todos ellos esta semana. Lo muestra nuestro siguiente gráfico.

Gráfico Hoy 2


En términos históricos, el interés abierto en Comex sigue siendo alto, pero los bancos de metales preciosos, que han sufrido una fuerte presión por el interés de los especuladores, han logrado contener sus pérdidas. Aun así, todavía no están fuera de peligro.

Las cifras del informe Commitment of Traders muestran que los cuatro mayores operadores solo tienen una posición corta neta moderada, mientras que los cuatro siguientes están casi en máximos históricos de posición corta neta. Probablemente sean los bancos que se apresuran a cubrirse y los que corren mayor riesgo ante un precio del oro fuerte. Si hubieran sido los cuatro mayores quienes tuvieran las posiciones más abultadas, quizá el golpe al precio del oro habría sido más severo.

Los bancos de metales preciosos serán conscientes de la sólida posición técnica del oro y de la escasez de metal físico. Aunque a estos precios la demanda de China y la India es débil, la de los bancos centrales y los ETF, en particular desde Alemania, es fuerte. Además, hay cada vez más indicios de una recesión en desarrollo, que llevará inevitablemente a una mayor relajación por parte de los bancos centrales.

A las dificultades del mercado se suma el brote de coronavirus, un suceso de cisne negro que amenaza con convertirse en una plaga mundial de proporciones bíblicas. Con un largo periodo de incubación infecciosa antes de que aparezcan los síntomas, amenaza con propagarse más rápido que cualquier otra cosa desde la gripe española posterior a la Primera Guerra Mundial, que mató a unos 20 millones de personas. El miedo al coronavirus ha paralizado la economía china y amenaza con paralizar otras.

El problema para los operadores de oro es que podría interpretarse como un hecho deflacionista, que frena el gasto en artículos de consumo no esenciales. Si eso supone una bajada de precios, la deflación podría hacer que las divisas resulten más atractivas frente al oro. Pero si miras más allá de este posible argumento para anticipar el efecto sobre la política monetaria, esta será más expansiva, y quizá lleve a tipos de interés negativos para el dólar.

Hay suficientes piezas móviles en estos argumentos como para que los bancos de metales preciosos confíen en poder gestionar las expectativas de precios. Y quizá el peor comportamiento de la plata sea la otra cara de una deflación por el coronavirus, mientras que el papel monetario del oro sugiere un mayor componente de operaciones por miedo.

Pero al menos la próxima semana habremos dejado atrás la presión negativa de la renovación de contratos.

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