Informe de mercado: buen comienzo de septiembre

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A finales de agosto coincidieron un vencimiento de opciones y el cierre de mes, dos factores que provocaron una bajada de los precios.

Pero a pesar del festivo del Día del Trabajo en Estados Unidos del lunes, que mantuvo el mercado tranquilo esta semana, los precios de los metales preciosos subieron con fuerza, antes de que se produjera cierta consolidación el miércoles. El oro había subido de 1310 $ el viernes anterior a un máximo de 1352 $, antes de retroceder hasta 1336 $ al inicio de la sesión europea de esta mañana. La plata tocó un mínimo de 18,75 $ y repuntó hasta 20,13 $ antes de retroceder hasta 19,52 $ en el mismo periodo.

Los opinadores que no tienen nada más que decir nos cuentan que septiembre es tradicionalmente un buen mes para el oro. Es agradable oírlo, pero, como se suele decir, el rendimiento pasado no es una guía para el futuro. Sin embargo, con los días de canícula de agosto y también la temporada de vacaciones ya atrás, es probable que los inversores presten más atención a las valoraciones del mercado. El repunte de los precios de los metales preciosos esta semana fue totalmente lógico, igual que lo fueron las tomas de beneficios de la segunda mitad.

Lo que sigue desconcertando a muchos observadores es la situación de sobrecompra en la Comex, definida por las posiciones largas netas de la categoría de dinero gestionado. Se muestra en el siguiente gráfico.

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La categoría de dinero gestionado mantiene un nivel récord de posiciones largas, superior al del pico especulativo del precio del oro en septiembre de 2011. Además, el cambio desde el sentimiento negativo del pasado diciembre es el giro más notable de la historia del gráfico. La tensión que implica este cambio de sentimiento se refleja en las posiciones de los swaps, que se muestran a continuación.

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El gráfico, que abarca solo los últimos dos años, muestra cómo los swaps no han podido reducir mucho sus posiciones cortas netas desde el nivel récord histórico de principios de julio. También muestra una estrecha correlación con el precio del oro, que es en realidad lo que debería ocurrir.

Hace falta una pequeña explicación. La función de un swap es cubrir posiciones tomadas en otro lugar, que quizá reflejen opciones o compromisos en mercados no organizados (OTC). Sin embargo, cada vez más los swaps parecen reflejar las posiciones netas de las carteras de negociación de los bancos de metales preciosos y haberse convertido en la contrapartida de las apuestas especulativas de los fondos de inversión libre. De ahí la correlación negativa casi perfecta entre ambas categorías.

Esa correlación persiste hasta hoy y, de un modo u otro, las posiciones extremas que reflejan hoy ambas categorías acabarán mal. La pregunta es: ¿superará la categoría de dinero gestionado a los swaps, o volverán a imponerse los swaps? Hay algunas pruebas anecdóticas de que fondos menos especulativos están usando la Comex para aumentar su exposición al oro, tras no haber tenido ninguna exposición a la clase de activo con mejor rendimiento en lo que va de año. Por tanto, hay buenas razones para esperar que la presión sobre los swaps continúe y los obligue, como clase, a abandonar sus apuestas cortas.

Les ha ayudado un poco la evidencia de una mayor cobertura por parte de las mineras. Pero los tipos de interés negativos y el fracaso de una expansión monetaria global sin precedentes a la hora de mejorar las perspectivas económicas son un enorme incentivo para que los inversores occidentales sigan comprando oro.

Por eso septiembre podría ser importante. Tradicionalmente, esta es la época del año en que la demanda mayorista asiática empieza a repuntar. Si esta choca con una demanda creciente de inversores occidentales infraponderados, podría haber fuegos artificiales, o incluso una hoguera, para los swaps.

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