
En una semana dramática, el oro y la plata subieron con fuerza debido a un descenso del interés abierto en Comex. Estas condiciones señalaron una épica asfixia de los bajistas (bear squeeze) en los bancos de metales preciosos. A primera hora de la sesión europea de hoy, el oro cotizaba a 1616 $, 119 $ más que el cierre del viernes pasado, y la plata a 14,44 $, 1,80 $ más en el mismo periodo. Los volúmenes descendieron en general a lo largo de la semana, sobre todo en la plata, lo que concuerda con la ausencia de compradores distintos de los bajistas que capitulan.
Una característica destacable fue que el contrato de abril del oro llegó a su vencimiento, con su último día de negociación ayer (jueves). Según cifras preliminares, el interés abierto era de 58.407 contratos, lo que sugiere que, más de lo habitual, es probable que haya posiciones largas que esperan la entrega. Veremos en los próximos días cómo se resuelve.
Se informó de que algunos especialistas que proporcionan un mercado de intercambio de futuros por físico (EFP) no pudieron operar por la falta de entrega de lingotes desde Londres, y se quedaron con grandes pérdidas. Como respuesta, CME Group anunció un nuevo contrato de futuros bajo el cual se podrían entregar lingotes de la LBMA.
En las condiciones actuales, es poco probable que eso ayude mucho, ya que parte del problema son las restricciones en los envíos aéreos por el coronavirus. La LBMA emitió un comunicado con el fin de calmar los ánimos, afirmando que, con 8263 toneladas, hay oro de sobra en las cámaras acorazadas de Londres. Lo que no dijeron es que el total incluye el oro monetario oficial, el oro de los ETF y el oro en custodia para instituciones y particulares de alto patrimonio, lo que deja un volumen realmente disponible de solo 1000 toneladas o menos para respaldar los enormes volúmenes diarios de los contratos a plazo en Londres.
El nuevo contrato de Comex es un simple parche sobre un problema más profundo. No hay suficiente oro físico en el sistema financiero para aportar la liquidez necesaria a estos niveles de precios. Esto importa especialmente porque tres de las cuatro refinerías suizas están confinadas y la logística está muy deteriorada. A esto debemos sumar los anuncios de los bancos centrales de que su política monetaria común es ahora imprimir sin límite en un intento de salvar los mercados de capitales y la producción industrial mundial.
A la vista de estos factores, en el mejor de los casos el resultado será un fuerte reajuste de los precios de los metales preciosos y, en el peor, un colapso muy público de sus mercados. Lo primero parece seguro: los minoristas de monedas y lingotes se han quedado sin existencias casi en todas partes y, donde tienen disponibilidad, cobran primas significativas por entregas diferidas. El oro físico parece haberse desacoplado de los contratos en papel, y sus primas implican que el oro en papel está infravalorado. Que el sistema parece estar fallando se ve en los problemas de los operadores de EFP.
Al ser un problema de liquidez, la crisis en los mercados de oro en papel podría acelerarse rápidamente. Y cuando los gestores de inversiones y los fondos de cobertura empiecen a evaluar los efectos inflacionarios de las políticas monetarias, se sumarán tarde a la fiesta, justo cuando no hay oro físico disponible.
Aunque los titulares se han centrado en el oro, la plata se ha quedado rezagada y la relación oro/plata ha subido de forma espectacular, como muestra nuestro último gráfico.
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