Es fundamental comprender el papel del oro

Sin un conocimiento adecuado de la base legal que define el oro como dinero y todo lo demás como crédito, no podemos entender del todo por qué la única vía de escape para los particulares ante la creciente calamidad financiera que afrontan Estados Unidos, Reino Unido, Europa y Japón es vender crédito para comprar oro físico en lingotes y monedas.

En cuanto al peligro, habría que ser ciego, sordo y mudo para no ser consciente de la creciente inestabilidad de nuestro sistema de crédito. No solo los bancos centrales, emisores de nuestras monedas, están técnicamente en bancarrota, sino también los gobiernos despilfarradores con deudas del 100 % del PIB o más. Además, los bancos comerciales afrontan una serie de crisis que, por el riesgo sistémico, amenazan con hacer colapsar todo el sistema bancario occidental. Y quien piense con ligereza que estos problemas desaparecerán con tipos de interés más bajos (como se espera ampliamente en mercados muy intervenidos) muestra una esperanza irracional en lugar de un pensamiento racional.

La realidad de los mercados de crédito actuales es que, en un futuro no muy lejano, se enfrentan a la perspectiva de un colapso total. La única vía de escape para quienes buscan proteger su patrimonio es salir del crédito. Esto incluye todos los activos financieros. Pero reducir la exposición al riesgo y dejar lo obtenido en un depósito bancario sigue dejando al inversor con un doble riesgo de crédito, superpuesto. Está el propio banco y también la moneda en la que se registra la obligación del depósito. Es dinero fiduciario, lo que significa que su valor en términos de poder adquisitivo se reduce a una mera fe, una fe que deciden en primer lugar los extranjeros en los mercados de divisas y que probablemente pille por sorpresa a los usuarios nacionales.

La única vía de escape de esta crisis de crédito que se avecina es poseer oro físico: metal precioso en lingotes y monedas. Pero entender por qué exige deshacer décadas de propaganda keynesiana y estatista contraria al oro. Por ello, este artículo sitúa el oro y el crédito en su contexto legal adecuado, para que el lector pueda comprender de verdad por qué el oro es la única vía de escape ante una crisis de crédito en gestación y, por tanto, actuar para proteger su patrimonio con una comprensión segura del porqué y del cómo.

Insto encarecidamente a mis suscriptores de Substack a leer este artículo al menos dos veces. Nunca ha sido tan importante entender por qué, en una crisis general de crédito, el único refugio es la propiedad de oro físico.

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