En un momento de creciente preocupación por el sistema financiero mundial, conviene recordar por qué el oro físico es tan importante, en beneficio de los casi tres cuartos de millón de clientes de BitGold y GoldMoney, así como de quienes estén valorando las ventajas de abrir una cuenta de depósito en oro.
Este artículo explica el papel del oro como dinero y los peligros de dejar el dinero en depósito en el sistema bancario. Con el fin de informar y formar a un público más amplio sobre el posible beneficio de usar oro en los pagos del día a día, te agradecería que compartieras este artículo con tus amigos y familiares tanto como puedas.
Todos sabemos que el oro se ha utilizado como dinero durante miles de años. Cumplía esa función por su escasez y su utilidad ornamental; es decir, siempre tendrá un valor, pase lo que pase. Esto contrasta con el papel moneda sin respaldo emitido por los gobiernos, que carece de ese valor fundamental. No es casualidad que todos los hundimientos del poder adquisitivo del dinero hayan estado relacionados con la devaluación de la moneda de oro y plata o, mucho más a menudo, con la emisión excesiva de moneda de papel gubernamental. A estas dos formas de fraude a la gente corriente hay que añadir una tercera: la de los bancos autorizados por los gobiernos a crear crédito de la nada.
Cómo funciona la banca
Veamos un momento el crédito bancario, porque es el origen de la mayor parte del dinero que circula hoy. Si un banco acepta prestarte dinero para que pagues a tus acreedores o compres equipamiento nuevo, pagas esas obligaciones transfiriendo dinero de tu préstamo a sus bancos. Entretanto, tu banco no necesita tener el dinero que te presta. Cuadra sus cuentas pidiendo prestados los fondos a otros bancos con fondos excedentes que prestar.
Para ilustrarlo de la forma más sencilla posible, imagina que solo hay un banco. El banco te presta dinero y tú lo gastas. Y a medida que lo gastas, las personas y empresas que te venden cosas ven subir sus saldos bancarios al cobrar. El banco creó el préstamo para ti, que después quedó cubierto por los depósitos creados con tu gasto, a medida que dispones de los fondos del préstamo. Esto también funciona con varios bancos. Solo necesitan un mecanismo que garantice que los depósitos se reparten de forma eficiente entre ellos, de modo que todos terminen con las cuentas equilibradas. Esa es la función del mercado monetario.
Así, por arte de magia, el dinero que se te prestó originalmente fue creado de la nada por tu banco y luego cubierto, cuando era necesario, con depósitos tomados de otros bancos. La banca es, en la práctica, un sistema cerrado de creación de dinero. Ten en cuenta que tu banco no ha tenido que usar su propio dinero para crearte el préstamo. Así, un balance bancario sencillo consta de su propio dinero (su capital, o fondos de los accionistas), el dinero que le deben los prestatarios, como tú en este ejemplo, y el que él debe a los depositantes, como las personas a las que has pagado.
Si pides dinero prestado al banco, te cobrará un tipo de interés que, si eres una persona corriente, puede estar quizá entre el cinco y el veinte por ciento. Con los tipos de interés cerca de cero, el banco puede financiar ese préstamo a aproximadamente el medio por ciento. Es un buen negocio, sobre todo cuando no tiene que aportar su propio dinero. Evidentemente, el banco afronta un riesgo que, si es necesario, tiene que cubrir con su propio capital: que no devuelvas el préstamo.
Un banco prudente tendrá en cuenta los riesgos de crédito y limitará sus préstamos a un importe que pueda cubrir con holgura. Pero la tentación de prestar muchas veces el capital propio del banco es fuerte. Si, por ejemplo, un banco tiene 100 millones de dólares propios y presta esa misma cantidad a prestatarios a un tipo medio de, digamos, el 7 %, que puede financiar en el mercado mayorista al ½ %, obtiene unos ingresos brutos de 6.500.000 de dólares, de los cuales pagará sus costes operativos. Supongamos ahora que presta diez veces su dinero propio en esas condiciones: sus ingresos brutos pasan a ser 65.000.000 de dólares. Eso, amigos míos, es lo que una licencia para imprimir crédito hace por un banco.
¡Qué bonito sería que todos pudiéramos hacer esto! Por desgracia, es un fraude criminal, a menos que el regulador gubernamental te haya concedido una licencia para ello. Ahora podemos ver cómo los banqueros pueden verse movidos por la codicia, sobre todo cuando creen que la coyuntura económica es favorable. Igualmente, podemos ver cómo pueden verse movidos por el miedo, cuando las condiciones económicas empeoran y aumenta el riesgo de pérdidas en los préstamos. Esta es la fuerza que impulsa la alternancia de auges y caídas: la expansión del crédito bancario en los buenos tiempos y su retirada en los malos.
Es razonable que pienses que el hecho de que los bancos creen crédito de la nada hasta diez veces su propio dinero es muy arriesgado, pero en el mundo de la banca se ha convertido casi en una norma. En la eurozona, las cifras más recientes del Banco Central Europeo nos indican que la proporción media entre el capital bancario y el balance total es el doble de esa. Esto significa que el margen medio disponible para absorber pérdidas es de solo un cinco por ciento. Más preocupante aún es que una media siempre incluye bancos con una exposición al riesgo todavía mayor en caso de errores de préstamo o de un deterioro de las condiciones crediticias.
Es cierto que lo descrito anteriormente es solo una de las actividades a las que se dedican los bancos; otras son invertir el dinero de los depositantes en bonos del Estado y operar en los mercados de valores. Hay otras obligaciones, como los derivados, que son apuestas de un tipo u otro sobre precios futuros y que pueden aumentar enormemente el riesgo para el dinero propio del banco. Luego está el efectivo en papel, que a los bancos no les gusta, porque te permite sacar tu dinero del sistema, algo que, cuando lo hacen suficientes personas, provoca una corrida bancaria de las de toda la vida.
Se escriben libros enteros sobre este asunto, pero esto es todo lo que realmente necesitas saber para entender que, detrás de todas las palabras tranquilizadoras de banqueros, economistas y políticos, siempre existe el riesgo de que todo el sistema bancario se vuelva inestable, se hunda y deje tus depósitos sin valor. Por supuesto, en el caso de los depósitos pequeños, algunos gobiernos garantizan una protección, pero conviene que te preguntes si debes depositar toda tu confianza en que un gobierno cumpla todas sus obligaciones en una crisis financiera. Es importante que comprendas que, cuando depositas tu dinero en un banco, deja de ser tuyo. Desde ese momento, el dinero es propiedad del banco y tú eres solo un acreedor. Ningún banco te lo dice si no se le presiona.
Poseer oro como dinero
Todos sabemos lo cómodas que se han vuelto las monedas de papel modernas para los gastos cotidianos. En cambio, el oro, y también la plata, ya no se usa como dinero para gastar, salvo en algunas zonas de Asia. Entonces, ¿significa esto que el oro ya no es dinero? Pues no, porque circular como dinero de uso diario es solo una de las funciones del dinero. El dinero también actúa como reserva de valor, y en ese terreno el oro tiene el mejor historial. Veamos un ejemplo sencillo, medido con los propios cálculos de inflación del Gobierno de EE. UU. En los últimos cincuenta años el dólar estadounidense ha perdido un 87 %; en otras palabras, un dólar ahorrado cuando los jubilados de hoy empezaron a trabajar vale únicamente trece centavos en dinero de hoy. Como reserva de valor, el dólar, y todas las demás monedas emitidas por los gobiernos, ha sido pésimo.
En el mismo periodo, el oro ha multiplicado por treinta y cuatro su poder adquisitivo medido en dólares, lo que, ajustado por la caída del dólar, significa que hoy el oro compra unas cuatro veces y media lo que compraba hace cincuenta años. Por tanto, como reserva de valor, el oro ha seguido funcionando muy eficazmente como dinero.
Una de las razones por las que no lo hemos usado como dinero del día a día, hasta que el grupo GoldMoney encontró una solución, es que el oro resultaba poco práctico en comparación con las transferencias electrónicas, las tarjetas de crédito y débito, los billetes de papel y las monedas de metales comunes. La tecnología del grupo nos permite poseer oro a distancia en una cámara acorazada segura y gastarlo con una tarjeta de débito normal, que pronto estará disponible tanto para los clientes de BitGold como para los de GoldMoney. En otras palabras, ahora podemos volver a usar el oro como dinero para las compras cotidianas, convirtiéndolo en moneda local en un cajero automático o en el punto de venta.
Este servicio es más seguro que tener una cuenta corriente o de depósito en un banco, porque conservas la propiedad de tu oro. Con una cuenta bancaria, tienes que confiar en que el banco cumplirá su obligación de devolverte el dinero cuando lo pidas. Tener tu oro seguro en una cámara acorazada, disponible para usarlo como dinero cuando quieras, te da la oportunidad de evitar los riesgos de tener todo tu efectivo atado a un banco.
El riesgo de quiebra bancaria va en aumento
Cuánto de tu efectivo deberías mantener en oro físico depende de lo grave que consideres el riesgo de que tu banco, o incluso varios bancos del sistema bancario, puedan quebrar. Si sigues la prensa financiera, quizá sepas que las acciones bancarias han estado cayendo ante la creciente preocupación por las finanzas de algunos bancos. Hay otros indicios, como las medidas de su riesgo de crédito, que han ido en aumento y que nos señalan que algo no va bien. Así que, aunque la gente corriente que se ocupa de sus asuntos cotidianos suele no ser consciente de ello, la probabilidad de una nueva crisis bancaria es algo que deberíamos tomarnos muy en serio.
Hoy en día, los bancos se enfrentan a pérdidas crecientes procedentes de varias fuentes, como los préstamos vinculados a materias primas, a lo que se suma la desaceleración de la economía mundial. Y como los niveles de deuda pendiente son los más altos jamás registrados en tiempos de paz, es posible que los bancos tengan que asumir algunas pérdidas importantes. Si tenemos en cuenta que los bancos prestan muchas veces su propio capital, el peligro de que lo pierdan todo y quiebren resulta demasiado evidente. Si el banco europeo medio se viera obligado a dar de baja tan solo el cinco por ciento de sus préstamos e inversiones, todo su capital quedaría eliminado.
Los depositantes no son tontos, y cada vez son más conscientes de que su dinero está en riesgo. Su nerviosismo da lugar a otro problema cuando intentan retirar dinero, porque los bancos no pueden obligar a sus prestatarios a devolver de inmediato los préstamos para financiar las retiradas de depósitos. Por tanto, un banco siempre carece del efectivo necesario para hacer frente a una retirada masiva de depósitos, y puede verse obligado a recurrir al banco central para cubrir la diferencia. Y en cuanto el banco central se ve obligado a intervenir, la confianza en un banco, que es en lo que los bancos realmente se apoyan, desaparece rápidamente.
Si eres un depositante que está perdiendo la confianza en tu banco y te preocupa que los problemas bancarios puedan extenderse al conjunto del sistema financiero, no querrás saltar de la sartén al fuego trasladando tus depósitos a otro banco. Además, los bancos te ponen difícil retirar efectivo físico en cantidades apreciables, así que, ¿qué más puedes hacer?
Puedes comprar algo para deshacerte de tu dinero y traspasarle la preocupación a otra persona. Pero eso no resuelve el problema que siempre tendrás: poder seguir comprando lo esencial para vivir en caso de quiebras bancarias generalizadas. Como alternativa, puedes transferir tu dinero para gastos a una cuenta de GoldMoney o BitGold, que se convierte en oro y sigue siendo de tu propiedad, para gastarlo como quieras.
Este artículo se limita a llamar la atención del lector sobre unos riesgos bancarios que, según nos indican los mercados, van en aumento. No es un pronóstico de que vaya a producirse realmente una crisis así. Conviene recordar que los bancos centrales son expertos en encontrar soluciones cuando el sistema financiero sufre tensiones, y todos debemos esperar que los mercados simplemente sean demasiado pesimistas. Dicho esto, una persona prudente sin duda pensará con detenimiento en sus opciones, por si acaso ocurre lo peor.
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