El oro y la plata se recuperan

Con un volumen de negociación muy bajo en Comex, el oro y la plata comienzan a recuperarse a medida que aumentan las tensiones geopolíticas. Cada vez hay más indicios de un posible ataque de EE. UU. contra Irán en los próximos días.

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El oro y la plata subieron esta semana con un tono más firme que sugiere un ascenso gradual. En Europa, esta mañana el oro cotizaba a 5025 $, 105 $ más que el cierre del viernes pasado, mientras que la plata, a 80,50 $, subía 5,30 $ en el mismo periodo. Los mercados estadounidenses permanecieron cerrados el lunes por el cumpleaños de Washington, lo que puede haber contribuido a unos volúmenes lamentablemente bajos en Comex, señalados con flechas en los gráficos siguientes:

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Estas cifras de negociación son excepcionalmente bajas, incluso para periodos festivos, y reflejan un mercado de futuros que se está muriendo. El interés abierto en ambos contratos también es muy bajo, pero el del oro muestra algunas señales de recuperación, como se ilustra a continuación:

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Es evidente que el interés especulativo es prácticamente inexistente en ambos contratos, lo que probablemente se reflejará en el mercado a plazo de Londres. Si el objetivo de la reciente sacudida era deshacerse de los largos poco firmes, ese proceso ya ha concluido.

Ha habido cierta incertidumbre sobre la evolución de los precios durante las vacaciones del Año Nuevo chino, con los mercados de Shanghái cerrados durante toda la semana y reabriendo el lunes. Todo indica que es allí donde se están fijando los precios, en particular los de la plata, mientras que Londres y Nueva York desempeñan un papel secundario. Por lo tanto, los pocos especuladores en corto harían bien en cerrar sus posiciones bajistas antes del fin de semana, lo que explica la sensación de un tono de fondo más firme en ambos metales desde mediados de semana.

Además, fuentes bien informadas especulan cada vez más con que EE. UU. se prepara para atacar Irán en los próximos días. De ser así, podría ocurrir este fin de semana. Esto sigue a la visita de Bibi a Washington con su lista de exigencias para las negociaciones actuales entre EE. UU. e Irán, que son claramente inaceptables para los iraníes. 

Según se informa, el Reino Unido se ha negado a permitir que EE. UU. utilice la base aérea de Fairford de la RAF, en Gloucestershire, en un ataque contra Irán. Si la noticia publicada el miércoles en The Times es cierta, los planes de EE. UU. para atacar Irán están muy avanzados y se ven frustrados por la interpretación que hace el Reino Unido del derecho internacional respecto al uso de sus bases aéreas.

Podemos suponer que el gobierno británico acabará cediendo. Pero Irán ha dejado claro que, si es atacado, responderá con contundencia contra las bases estadounidenses de la región y utilizará contra Tel Aviv los misiles hipersónicos rusos que ha obtenido recientemente. Además, cerrará el estrecho de Ormuz, lo que, según Goldman Sachs, podría disparar el petróleo hasta los 300 $. Por otra parte, entra en juego el pacto estratégico integral de 2026 entre Irán, China y Rusia, que podría convertir un conflicto entre EE. UU. e Irán en uno de mayor alcance, lo que casi con seguridad se volvería muy en contra de EE. UU.

Todo ello apunta a que un ataque de EE. UU. en los próximos días es poco probable, y que la táctica estadounidense busca sobre todo maximizar la presión sobre los negociadores iraníes. Seguramente lo sospechan y esperan obligar a EE. UU. a dar marcha atrás, aunque es probable que las tensiones persistan. 

En otras noticias que podrían estar lejanamente relacionadas con las tensiones en Oriente Medio, a principios de este mes China aconsejó a las instituciones de inversión nacionales y a los bancos que poseen bonos del Tesoro estadounidense que reduzcan su exposición. Es el ataque más público contra las finanzas de EE. UU. hasta ahora, un mensaje que sin duda notarán otros tenedores de deuda estadounidense, cuando hasta 10 billones de dólares de esta deberán refinanciarse en 2026, además de financiar el actual déficit presupuestario.

Veremos cómo evoluciona la situación. Pero, por ahora, conviene señalar que el poder adquisitivo del dólar disminuye a un ritmo alarmante, que es el mensaje que transmite la fuerte subida del precio del oro en los últimos meses. Y allí donde va el oro, van también las materias primas en general, como indica el gráfico del índice CRB, que claramente apunta al alza:

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Este índice incluye 19 materias primas, entre ellas metales básicos, productos agrícolas y energía. Se ha triplicado desde 2020 e indica que la inflación impulsada por las materias primas seguirá siendo un problema en 2026—2027.

Esto supone un quebradero de cabeza para la Fed cuando la economía estadounidense parece estancarse y, por tanto, necesita tipos de interés más bajos para atenuar una recesión. Los problemas internos van a primar sobre la preservación del poder adquisitivo del dólar, lo que empujará al dólar aún más a la baja y, con ello, los precios del oro y de las materias primas al alza.

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